Los pleitos están pendientes

El veterano abogado Benjamín Carranza sorprendió con sus secas críticas. Por Carlos Abrehu, Secretario General de Redacción.

03 Septiembre 2006
En Tucumán no hay conflicto de poderes. Llamativamente, el gobernador José Alperovich, el vicegobernador Fernando Juri y el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Alfredo Dato, negaron que exista un cortocircuito de esa envergadura. Con esas palabras buscaron distender el clima político, aunque algunas afirmaciones del legislador alperovichista Sisto Terán insinuaron un futuro tormentoso para los jueces cimeros. Le halló tintes de "solicitada de la oposición" a la acordada del máximo tribunal de justicia que desacomodó el proyecto del ex vicegobernador de Julio Miranda sobre creación de un tribunal revisor del fuero contencioso administrativo. La Legislatura lo sancionó el lunes pasado, con el acuerdo de Juri, por lo cual es segura su promulgación. La Corte, con el voto de sus cinco vocales, dejó entrever claramente en la acordada del 15 de agosto, que se iba a vulnerar la garantía de inamovilidad de los actuales camaristas. Terán acusó a los jueces de querer determinar qué asuntos debería tratar el Poder Legislativo. Tras sus dichos, empezó a rondar el fantasma del juicio político a los jueces cimeros.
El mismo sentimiento de malestar expuso el gobernador chubutense, Mario Das Neves, cuando se enojó con los oficios del Poder Judicial y reclamó que lo dejen gobernar. La teoría subyacente es idéntica en geografías diferentes: el control de los jueces molesta. Realmente lo que se persigue es que el poder político pueda desplegar sus energías con las mínimas restricciones posibles. En este punto no hubo diferencias entre juristas y alperovichistas, si bien puede rastrearse la presencia de móviles diferentes en los procederes de ellos. El vicegobernador limitó su discrepancia al bloqueo del proyecto que privaba del manejo de la matrícula al Colegio de Abogados, y Alperovich aceptó la creación del tribunal revisor ideado por Terán. Zafaron de una varadura complicada para ambos, pero la pelea política de fondo sigue con final abierto.
La controversia con los letrados se enfrió lentamente tras la promesa de Juri de no incluir la iniciativa objetada en la agenda legislativa. El martes pasado, sin embargo, Benjamín Carranza, ex presidente del Colegio de Abogados, mediante un seco discurso, alertó sobre la baja calidad institucional de la provincia, en la propia Casa de Gobierno. Con 76 años a cuestas, el veterano letrado sumió en la perplejidad al equipo político de Alperovich, en el acto de homenaje a Juan Bautista Alberdi. El ministro de Gobierno, Edmundo Jiménez, reaccionó con rapidez de reflejos y ensalzó la conducta de los legisladores oficialistas. Pasado ese sobresalto, el péndulo volvió sobre el mundo judicial, donde se juega el destino de piezas básicas de la Constitución de 2006.

Nervios al rojo vivo
Los jueces del fuero contencioso administrativo se excusaron, en su inmensa mayoría, de entender en la inconstitucionalidad del Jurado de Enjuiciamiento (JE), alegada por diferentes políticos opositores. Argumentaron que el asunto los afectaba personalmente, porque el órgano juzgaría sus conductas en el futuro. Ebe López Piossek, Enrique Guibert, Salvador Ruiz y Horacio Castellanos coincidieron en ese criterio. Los letrados Ignacio Colombres Garmendia y Marcelo Bourguignon ya fueron designados conjueces. Los otros dos camaristas -Rodolfo Novillo y Carlos Giovaniello- aún no se expidieron. La fiscal de Cámara, María Elena Sangenis de Terraf, planteó la nulidad del llamado de conjueces para que fallen en la cuestión. Los nervios están al rojo vivo en ese ámbito de la Justicia. En la Corte miran con atención lo que pasa en ese escalón inferior de la estructura judicial, porque estiman que están en juego intereses institucionales de primera magnitud. Son diferentes maneras de enfocar el problema.
Según la Constitución de 2006, el poder político manejará discrecionalmente el Jurado de Enjuiciamiento, por lo que la estabilidad efectiva de un juez dependerá de su afinidad con la Casa de Gobierno. Por tanto, es clave lo que la Justicia decida al respecto, porque su propia independencia está en entredicho.
Además del Consejo de la Magistratura (CM) -que aún no puede constituirse por una medida judicial-, otra impugnación alcanza a la Junta Electoral Provincial (JEP). Este órgano ahora está hegemonizado por el alperovichismo y deberá supervisar los comicios provinciales del año próximo.
La complejidad de las materias sometidas al examen judicial -todas de raigambre constitucional- hace presumir que los juicios pueden estar concluyendo en 2007. También remota sería la puesta en funciones del tribunal revisor creado por los legisladores. Su función de filtro remite a la Cámara de Seguridad Social diseñada por inspiración de Domingo Cavallo, donde se adormecieron miles de juicios por reajustes de jubilaciones.

Acciones y reacciones
Las movidas en el ámbito judicial aparecen como abstractas y alejadas del sentimiento del ciudadano común, pero traducen choques de visiones diferentes sobre lo que debe ser una república respetuosa del estado de derecho.
La vida política registra paralelamente acciones que modelan el comportamiento de las dirigencias. El Partido de la Victoria (PV) es el brazo electoral del kirchnerismo; y con el reconocimiento judicial, empieza a tomar cuerpo en la provincia. Javier Noguera combina sus funciones de secretario de Gobierno con la de presidente del nuevo partido. El PV, sin dudas, será una de las vigas maestras de la coalición que impulsará la reelección del gobernador. Noguera confía en que se sumarán dirigentes desencantados con la política tradicional.
En las filas del justicialismo disidente con la Casa de Gobierno se espera congregar un significativo número de políticos en el "Foro provincial del panperonismo", que se celebrará el 16 de este mes. Aspiran a plasmar coincidencias mínimas a partir de la circunstancia de que son opositores al alperovichismo. En esos ámbitos se conjetura en distintos tonos sobre si Juri romperá o no con Alperovich. Se trata de un debate que los excede y desborda al peronismo en su conjunto. Están quienes opinan que no debe romperse el estatus actual y, por lo tanto, repetirse la fórmula que gobierna hoy. Una segunda posición señala que el vicegobernador no debería aceptar su reelección si es despojado del manejo de la Cámara, a raíz de la preeminencia de legisladores alperovichistas. Finalmente, están los partidarios del quiebre. Estos predican las ventajas de enfrentar al oficialismo y sugieren que, aun perdiendo en una puja electoral provincial, quedaría ubicado como un referente del peronismo con miras a las elecciones que vendrán después de 2007.
El pleito político interno del peronismo gobernante permanece aún sin resolución. La ansiedad domina a los cuadros partidarios, pero Juri se ha mostrado cauteloso. Nadie descarta que Néstor Kirchner pueda ser el gran elector final.

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