03 Septiembre 2006 Seguir en 
Cualquiera que estudie la realidad de la Argentina, del pasado o del presente, encuentra como hecho constante la desigualdad de su desarrollo. Mientras la zona del puerto exhibe un sostenido crecimiento, dista de ocurrir lo mismo con las áreas del interior, especialmente con el Noroeste y con el Noreste, es decir lo que se conoce como el Norte Grande. De allí el interés que generó la reciente Reunión Regional NOA del Consejo Federal de la Producción, sobre cuyos resultados informamos ampliamente. Concurrieron a la asamblea los ministros de la Producción de Tucumán, Salta, Catamarca, Santiago del Estero y Jujuy. Estuvo también presente el secretario de Política Económica de la Nación, y el gobernador, José Alperovich, abrió las deliberaciones.
La región expuso sus requerimientos. Se busca un trato impositivo diferenciado, y la realización de obras que permitan integrar el Norte Grande y la salida de su producción, por puertos del Pacífico, hacia el mercado internacional. Se destaca la necesidad de inversiones en materia de transporte, así como del aprovechamiento eficaz del agua, y de la provisión de gas y de electricidad, por ejemplo.
Todo esto requiere, como es lógico, un marco político nuevo en materia de distribución de ingresos nacionales, que siempre han beneficiado a las jurisdicciones más ricas, dotadas de una estructura técnica que permite aprovechar mejor los planes de la Nación. La disminución de alícuotas de algunos impuestos y el impulso de las políticas de promoción y desarrollo figuran entre las solicitudes acuciantes. En ese sentido, se postula, en general, la adopción de un renovado y diferente enfoque para los temas aduaneros y para los posibles diferimentos impositivos. Se sostiene que debe superarse con urgencia la discrecionalidad tradicional en la distribución de los fondos nacionales no coparticipables, como el impuesto al cheque y las retenciones.
El núcleo de las aspiraciones regionales es que su economía se ponga en condiciones competitivas, en pie de igualdad con lo que ocurre en otras zonas del país. El secretario de Política Económica manifestó que, para la Nación, el desarrollo del NOA y del NEA constituye una prioridad. Pero, ante la consulta periodística, evitó el tema de los beneficios impositivos. Expresó que se busca "una aproximación global a cada una de las regiones, que prevea superar los temas de infraestructura, estimular los procesos productivos, dar apoyo científico y tecnológico, y abrir mercados en el exterior". En suma, un conjunto de elementos que serían apoyados con una política fiscal. El saldo de la reunión es sin duda positivo. No puede dudarse de la conveniencia de un encuentro donde los representantes provinciales puedan plantear concretamente los problemas de sus jurisdicciones ante la autoridad nacional. Son conocidas las temáticas que las provincias y la región consideran urticantes, en orden a remover los obstáculos que mantienen frenado su desarrollo.
Desde tiempo inmemorial, la Nación asegura que brindará al Norte Grande los medios para crecer. Pero, hasta la fecha, ese propósito no ha superado, por regla general, el estado de expresión de anhelos. Puesto que el país ha encarado una nueva etapa en una serie de aspectos, además de la necesidad que tiene de afrontar nuevos requerimientos económicos y productivos, es de esperar que asistamos también a una actitud diferente de la autoridad federal respecto de zonas alejadas de la pampa húmeda. Creemos que las medidas necesarias han sido planteadas con claridad y con precisión. Ahora, es preciso que se implementen sin pérdida de tiempo, para beneficio de estas partes del país que tanto han aportado para el crecimiento de la nación.
La región expuso sus requerimientos. Se busca un trato impositivo diferenciado, y la realización de obras que permitan integrar el Norte Grande y la salida de su producción, por puertos del Pacífico, hacia el mercado internacional. Se destaca la necesidad de inversiones en materia de transporte, así como del aprovechamiento eficaz del agua, y de la provisión de gas y de electricidad, por ejemplo.
Todo esto requiere, como es lógico, un marco político nuevo en materia de distribución de ingresos nacionales, que siempre han beneficiado a las jurisdicciones más ricas, dotadas de una estructura técnica que permite aprovechar mejor los planes de la Nación. La disminución de alícuotas de algunos impuestos y el impulso de las políticas de promoción y desarrollo figuran entre las solicitudes acuciantes. En ese sentido, se postula, en general, la adopción de un renovado y diferente enfoque para los temas aduaneros y para los posibles diferimentos impositivos. Se sostiene que debe superarse con urgencia la discrecionalidad tradicional en la distribución de los fondos nacionales no coparticipables, como el impuesto al cheque y las retenciones.
El núcleo de las aspiraciones regionales es que su economía se ponga en condiciones competitivas, en pie de igualdad con lo que ocurre en otras zonas del país. El secretario de Política Económica manifestó que, para la Nación, el desarrollo del NOA y del NEA constituye una prioridad. Pero, ante la consulta periodística, evitó el tema de los beneficios impositivos. Expresó que se busca "una aproximación global a cada una de las regiones, que prevea superar los temas de infraestructura, estimular los procesos productivos, dar apoyo científico y tecnológico, y abrir mercados en el exterior". En suma, un conjunto de elementos que serían apoyados con una política fiscal. El saldo de la reunión es sin duda positivo. No puede dudarse de la conveniencia de un encuentro donde los representantes provinciales puedan plantear concretamente los problemas de sus jurisdicciones ante la autoridad nacional. Son conocidas las temáticas que las provincias y la región consideran urticantes, en orden a remover los obstáculos que mantienen frenado su desarrollo.
Desde tiempo inmemorial, la Nación asegura que brindará al Norte Grande los medios para crecer. Pero, hasta la fecha, ese propósito no ha superado, por regla general, el estado de expresión de anhelos. Puesto que el país ha encarado una nueva etapa en una serie de aspectos, además de la necesidad que tiene de afrontar nuevos requerimientos económicos y productivos, es de esperar que asistamos también a una actitud diferente de la autoridad federal respecto de zonas alejadas de la pampa húmeda. Creemos que las medidas necesarias han sido planteadas con claridad y con precisión. Ahora, es preciso que se implementen sin pérdida de tiempo, para beneficio de estas partes del país que tanto han aportado para el crecimiento de la nación.







