No todo seguirá igual
La "venezuelización" de la Argentina pedida por D?Elía. El piquetero no logró el objetivo de opacar la protesta contra la inseguridad. Una postulación que se cae de madura. Por Angel Anaya - Columnista.
02 Septiembre 2006 Seguir en 
BUENOS AIRES.- El Presidente se habría enterado por los medios de las demandas de Blumberg, pues ningún funcionario quiso recibirlas; en las mismas horas, el subsecretario piquetero Luis D’Elía proclamaba la “venezuelización” de la Argentina, algo que ni siquiera Simón Bolívar pudo pensar. Si ambos hechos son ciertos podrían estar ocurriendo situaciones políticas excepcionales, pero, si no es así, puede ser que Kirchner se haya puesto a valorar las consecuencias de seguir ignorando la que ocurrió en la Plaza de Mayo y el Obelisco, donde el premio Nobel, Adolfo Pérez Esquivel, se alejó ofuscado del piqueterismo oficial que le usurpó su “convocatoria por la paz y no contra el acto de Blumberg”, cuyas posiciones no comparte. Sin embargo, las primeras señales de que el oficialismo seguirá ignorando lo ocurrido pusieron fin a la semana con muy dudosas conjeturas. La más significativa es que el fracaso del subsecretario de Tierras y Hábitat Social en su movilización de bases, enganchada a la modesta convocatoria de Pérez Esquivel, daría lugar a su alejamiento. D’Elía, quien opinó después que el Gobierno debió haber recibido el documento de Blumberg, había asegurado al entorno presidencial que su convocatoria de bases pondría en ridículo la de Plaza de Mayo, pero ni siquiera las de sus compañeros de ruta y también funcionarios, Emilio Pérsico y Jorge Ceballos, alcanzaron para la promesa. Esa lógica conjetura acerca de la reacción presidencial no tuvo la menor sombra de opinión en el entorno oficial, mientras Kirchner seguía presidiendo actos con distribución de fondos entre intendentes cooptados.Demasiada torpeza
En la otra vereda política, la resistencia de Blumberg a confirmar su candidatura electoral fue tan firme como lo habitual. Pero la realidad de su discurso en la parte improvisada y el evidente propósito de monopolizar la convocatoria han dejado una sensación de que su liderazgo en un problema tan convocante hará de él un candidato. Singularmente, la torpeza de D’Elía como vocero del Gobierno al señalar que el acto de la Plaza de Mayo habría sido para promover esa candidatura, le impidió advertir que tal multitud, a la que no pudo atemorizar, estaba en todo caso demostrando el perfil electoral del padre de Axel. El juego político se vuelve a veces tan sutil que resulta imposible de practicar por quienes carecen de esa condición. En consecuencia, el piquetero que tomó una comisaría impunemente y cortó las alambradas, como funcionario, de una propiedad privada, acaba de demostrar que su enemigo tiene un poder convocante superior al suyo, a pesar de sus amenazas y del portazo de la Casa Rosada. Un portazo menos ruidoso en el Ministerio del Interior, por virtud del excelente operativo de la Policía Federal, celosa custodia de la civilización del acto. (Sucursal Buenos Aires)







