07 Agosto 2006 Seguir en 
Entre los padres de la escuela Padre Roque Correa, donde Angela Beatriz Argañaraz se desempeñaba como maestra de sexto grado, hay mucha preocupación. Afirman que es imposible mantener ajenos del hecho a sus hijos, y que los chicos sienten mucha angustia.
"Están viviendo cosas que no deberían vivir los niños de su edad. Y si un adulto a veces no puede entender este tipo de cosas, para una persona pequeña resulta imposible", dijo Alejandra, una de las madres (la mayoría pidió anonimato)que dialogó este mediodía con LA GACETA.
"Tengo un excelente concepto de la maestra desaparecida. Con mi hijo fue muy buena; estoy terriblemente impresionada por lo que pasó. Los chicos rezan mucho pero les cuesta entender este tipo de cosas", agregó Teresa, otra mamá.
Lo cierto es que el ambiente educativo está conmocionado por lo ocurrido. Las docentes del colegio San Francisco, colegas Argañaraz, aseguran que tienen prohibido hablar sobre la desaparición, debido a una disposición de las autoridades educativas de la institución.
Sin embargo, desde el anonimato, algunas compañeras se atreven a brindar detalles del entorno profesional de Argañaraz, quien iba a asumir como directora de esa institución el lunes pasado, precisamente el mismo día en que desapareció.
"Era una persona muy dedicada; siempre estaba proyectando nuevas actividades", confió a LA GACETA una de sus colegas.
"Todas nos alegramos mucho cuando nos enteramos de que ?Betty? había sido designada directora. Ella no tenía conflictos con nadie en el colegio", contó otra docente.
"El ascenso fue muy festejado por todo el cuerpo docente, porque nadie puso en tela de juicio sus cualidades como educadora. Incluso, los padres de los estudiantes también estaban contentos con su designación, porque la consideraban una mujer muy exigente y responsable con los alumnos que estaban a su cargo", opinó una tercera maestra.
"Están viviendo cosas que no deberían vivir los niños de su edad. Y si un adulto a veces no puede entender este tipo de cosas, para una persona pequeña resulta imposible", dijo Alejandra, una de las madres (la mayoría pidió anonimato)que dialogó este mediodía con LA GACETA.
"Tengo un excelente concepto de la maestra desaparecida. Con mi hijo fue muy buena; estoy terriblemente impresionada por lo que pasó. Los chicos rezan mucho pero les cuesta entender este tipo de cosas", agregó Teresa, otra mamá.
Lo cierto es que el ambiente educativo está conmocionado por lo ocurrido. Las docentes del colegio San Francisco, colegas Argañaraz, aseguran que tienen prohibido hablar sobre la desaparición, debido a una disposición de las autoridades educativas de la institución.
Sin embargo, desde el anonimato, algunas compañeras se atreven a brindar detalles del entorno profesional de Argañaraz, quien iba a asumir como directora de esa institución el lunes pasado, precisamente el mismo día en que desapareció.
"Era una persona muy dedicada; siempre estaba proyectando nuevas actividades", confió a LA GACETA una de sus colegas.
"Todas nos alegramos mucho cuando nos enteramos de que ?Betty? había sido designada directora. Ella no tenía conflictos con nadie en el colegio", contó otra docente.
"El ascenso fue muy festejado por todo el cuerpo docente, porque nadie puso en tela de juicio sus cualidades como educadora. Incluso, los padres de los estudiantes también estaban contentos con su designación, porque la consideraban una mujer muy exigente y responsable con los alumnos que estaban a su cargo", opinó una tercera maestra.







