07 Agosto 2006 Seguir en 
Angela Beatriz Argañaraz, de 45 años, en su carrera profesional y también como persona, se ganó el respeto y la admiración de muchos. Es una mujer que se levanta todos los días a las 6 y no para de trabajar hasta las 18.
Vive en El Manantial, en un barrio de clase media, junto con Julio Navarro desde hace por lo menos 15 años. Ellos habían mantenido una relación sentimental de varios años. A pesar de que decidieron cortar sus lazos afectivos, ambos tomaron la determinación de seguir viviendo bajo el mismo techo.
Desde esa casa partió el lunes hacia el colegio Padre Roque Correa, donde es docente y está por asumir como directora. Aquel día, como llegaba tarde, decidió bajarse en avenida Alem y Lavalle, donde tomó un remise; según el testimonio de dos menores, era un auto Fiat de color blanco. Después, nadie más volvió a saber nada de ella.
Angela -"Betty" para sus amigos- es una exigente maestra de grado en el Roque Correa. Por la tarde cumple idéntico trabajo en el colegio San Francisco, que funciona en el mismo edificio.
Sus compañeros la consideran una persona incansable y muy responsable. Esas fueron las virtudes que la catapultaron al cargo de directora. Además, según coincidieron varios entrevistados, se caracteriza por su mesura a la hora de resolver problemas y por ser reservada.
"Betty" toma clases en un gimnasio por lo menos tres veces por semana, ya que, según comentan sus conocidos, se obsesiona por mantenerse en forma. Dicen también que su debilidad son los perros y que los cría en su casa.
"Tiene como cinco y generalmente adopta algún callejero enfermo, y lo tiene hasta que se cura. Justamente, siempre decía que no quería salir de su casa porque tenía que cuidarlos", indicó su hermana, Liliana Argañaraz.
Vive en El Manantial, en un barrio de clase media, junto con Julio Navarro desde hace por lo menos 15 años. Ellos habían mantenido una relación sentimental de varios años. A pesar de que decidieron cortar sus lazos afectivos, ambos tomaron la determinación de seguir viviendo bajo el mismo techo.
Desde esa casa partió el lunes hacia el colegio Padre Roque Correa, donde es docente y está por asumir como directora. Aquel día, como llegaba tarde, decidió bajarse en avenida Alem y Lavalle, donde tomó un remise; según el testimonio de dos menores, era un auto Fiat de color blanco. Después, nadie más volvió a saber nada de ella.
Angela -"Betty" para sus amigos- es una exigente maestra de grado en el Roque Correa. Por la tarde cumple idéntico trabajo en el colegio San Francisco, que funciona en el mismo edificio.
Sus compañeros la consideran una persona incansable y muy responsable. Esas fueron las virtudes que la catapultaron al cargo de directora. Además, según coincidieron varios entrevistados, se caracteriza por su mesura a la hora de resolver problemas y por ser reservada.
"Betty" toma clases en un gimnasio por lo menos tres veces por semana, ya que, según comentan sus conocidos, se obsesiona por mantenerse en forma. Dicen también que su debilidad son los perros y que los cría en su casa.
"Tiene como cinco y generalmente adopta algún callejero enfermo, y lo tiene hasta que se cura. Justamente, siempre decía que no quería salir de su casa porque tenía que cuidarlos", indicó su hermana, Liliana Argañaraz.







