"Todos queremos que aparezca"

Una de las sospechosas se siente perseguida. La relación que unía a las docentes aprehendidas con la maestra desaparecida.

EN TRIBUNALES. Nélida Fernández habló en nombre de su amiga.(LA GACETA/Analía Jaramillo)
EN TRIBUNALES. Nélida Fernández habló en nombre de su amiga.(LA GACETA/Analía Jaramillo)
06 Agosto 2006
Sólo Nélida del Valle Fernández había decidido romper el silencio. Lo hizo el viernes al mediodía y también habló en nombre de su amiga, Susana Acosta. Ese día dijo que se sentía perseguida y que ambas eran víctimas de una caza de brujas. A menos de 24 horas después de haber realizado esas declaraciones, la Justicia ordenó su aprehensión.
Las mujeres, ex religiosas, conviven en un departamento de Catamarca primera cuadra, junto con la hija de Fernández, de siete años. También poseen una casa de fin de semana en El Cadillal (ver página 25). Ambas viviendas fueron allanadas por la Policía entre el jueves y el viernes.
Acosta es secretaria del colegio Padre Roque Correa (que funciona en el mismo edificio del colegio San Francisco), donde también es docente y donde estuvo a punto de asumir como directora Angela Beatriz Argañaraz.
Fernández, en cambio, es empleada de la administración pública y secretaria gremial del Sindicato de Empleados Públicos de Tucumán. "La conocía por la relación laboral que tenía con Susana y porque coincidimos en más de un encuentro que hacíamos con la pastoral. Por eso, insisto en que no tenemos nada que ver", reiteró Fernández el viernes a LA GACETA.
La fiscal Adriana Gianonni y el secretario Ernesto Baaclini dudaron de los dichos de las ex religiosas. Les llamó la atención que mientras la sociedad estaba conmocionada por la desaparición de su amiga, ninguna de las dos haya comentado que habían recibido el último mensaje de texto que envió la maestra diciéndoles que ya llegaba a la casa de ellas. "Ya voy", escribió exactamente Angela Argañaraz el lunes.
"Se nos hacía tarde y Susana se fue al colegio. Ella no escondió la información; avisó a las autoridades del colegio que Angela nunca llegó hasta la casa y por eso comenzaron a averiguar qué había pasado con ella", explicó Fernández. La mujer insistió en que su amiga mantenía una excelente relación con Argañaraz. "El viernes almorzó en mi casa. Estaban preparando juntas la despedida que le iban a hacer a la directora que dejaba el puesto que ocuparía Angela. Por eso, parece increíble que seamos sospechosas", dijo Fernández. Cuando fue interrogada antes de que sea aprehendida, la mujer destacó que tanto ella como Acosta se sentían perseguidas por la Justicia. "Todos queremos que ?Betty? aparezca, pero no es cuestión de que se cometan excesos. Pensamos que todo esto se está convirtiendo en una verdadera caza de brujas", concluyó.