La primera versión de los hechos, difundida esta mañana
La Justicia y la Policía se encuentran en estos momentos trabajando en la zona de Ticucho, próxima al dique El Cadillal, a 30 kilómetros al norte de la capital tucumana, donde en un primer momento se dijo que habrían hallado el cadáver de una mujer y que podría ser el de la maestra desaparecida. También ordenaron la detención de dos docentes, compañeras de Angela Beatriz Argañaraz.
05 Agosto 2006 Seguir en 
La fiscal de Instrucción Adriana Gianoni se desplazó hoy a la zona de Ticucho, a 30 kilómetros al norte de la capital tucumana y próxima al dique El Cadillal, para determinar si el cuerpo de una mujer que habría sido encontrado en ese lugar, pertenecería al de la maestra Angela Beatriz Argañaraz, de 45 años, desaparecida este lunes, informaron fuentes judiciales.
Mientras tanto, la funcionaria también solicitó la detención de las dos docentes Nélida Fernández y Susana Acosta, que comparten un departamento en el centro de la capital y que el jueves ya había sido allanado.
Gianoni se dirigió al Ticucho para efectuar un operativo en el lugar donde apareció un cadáver, que evidenciaría signos de que la víctima, antes de morir, habría enfrentado una pelea, según confiaron fuentes judiciales.
Desde anoche ya había rastrillajes en la zona serrana de Raco, próxima al Ticuho, donde apareció el cuerpo de Paulina Lebbos, la joven que desapareció en febrero último y que posteriormente fue asesinada.
Los policías no sólo les solicitaban la licencia y la documentación correspondiente a los conductores que circulaban por la zona, sino que registraban los vehículos con la intención de encontrar alguna pista para esclarecer el hecho.
Mientras tanto, la fiscal requirió la detención de Fernández y Acosta, que comparten un departamento y que, según la declaración de la primera ante la fiscal, Argañaraz se había comprometido el lunes a pasar a buscar a Acosta, para que fueran juntas a un colegio, pero nunca llegó.
El jueves, el personal policial allanó la casa de ambas docentes y la fiscal dispuso que el automóvil Ford Orion (pertenece a Fernández), que se encontraba en el lugar, fuera sometido a una serie de pericias.
El allanamiento fue dispuesto, porque la Policía descubrió que Aragañaraz y su compañera de trabajo (Acosta) se habían cruzado mensajes de texto por medio de sus teléfonos celulares el lunes, pasadas las 7, y en uno de ellos Argañaraz le decía: "ya voy".
Argañaraz vive en El Manantial (localidad ubicada en la periferia de la capital) y el lunes, poco después de las 6, salió de su casa, para tomar un ómnibus de la línea 103, en el que va todos los días a su trabajo, pero no llegó a destino.
La mujer es docente del colegio San Francisco, ubicado en calle Marcos Paz al 600, en pleno centro de la capital, y como sus compañeros se preocuparon por su ausencia comenzaron a llamarla al celular, pero tenían como respuesta el contestador automático.
Algunos testigos aseguran que la docente tomó el colectivo de la línea 103 y se bajó en la esquina de La Madrid y Alem, donde habría subido a un auto Duna blanco, aunque se desconoce si era remises o un vehículo particular.
Personal de la Regional Oeste, de la Dirección de Investigaciones y del Comando Radioeléctrico de la Policía, recorrió los hospitales y las casas de los conocidos, donde se suponía que podría haber estado, pero no la encontraron.
El caso tiene algunas similitudes con el de la joven Paulina Lebbos, que desapareció en febrero pasado y que fue encontrada sin vida unas semanas después, lo que generó preocupación tanto en los organismos policiales y judiciales, como en la población.
La presencia de un vehículo le otorga características similares al caso Lebbos, ya que la joven, Paulina, subió a un remis Duna bordó antes de desaparecer y ser asesinada, según el relato de la amiga con la que compartió los momentos previos.
Por otra parte, según Julio Navarro, pareja de la desaparecida, la docente, que estaba vestida con una chaqueta azul, pantalón del mismo color y botas negras, no llevaba demasiado dinero en la cartera. (Télam)
Mientras tanto, la funcionaria también solicitó la detención de las dos docentes Nélida Fernández y Susana Acosta, que comparten un departamento en el centro de la capital y que el jueves ya había sido allanado.
Gianoni se dirigió al Ticucho para efectuar un operativo en el lugar donde apareció un cadáver, que evidenciaría signos de que la víctima, antes de morir, habría enfrentado una pelea, según confiaron fuentes judiciales.
Desde anoche ya había rastrillajes en la zona serrana de Raco, próxima al Ticuho, donde apareció el cuerpo de Paulina Lebbos, la joven que desapareció en febrero último y que posteriormente fue asesinada.
Los policías no sólo les solicitaban la licencia y la documentación correspondiente a los conductores que circulaban por la zona, sino que registraban los vehículos con la intención de encontrar alguna pista para esclarecer el hecho.
Mientras tanto, la fiscal requirió la detención de Fernández y Acosta, que comparten un departamento y que, según la declaración de la primera ante la fiscal, Argañaraz se había comprometido el lunes a pasar a buscar a Acosta, para que fueran juntas a un colegio, pero nunca llegó.
El jueves, el personal policial allanó la casa de ambas docentes y la fiscal dispuso que el automóvil Ford Orion (pertenece a Fernández), que se encontraba en el lugar, fuera sometido a una serie de pericias.
El allanamiento fue dispuesto, porque la Policía descubrió que Aragañaraz y su compañera de trabajo (Acosta) se habían cruzado mensajes de texto por medio de sus teléfonos celulares el lunes, pasadas las 7, y en uno de ellos Argañaraz le decía: "ya voy".
Argañaraz vive en El Manantial (localidad ubicada en la periferia de la capital) y el lunes, poco después de las 6, salió de su casa, para tomar un ómnibus de la línea 103, en el que va todos los días a su trabajo, pero no llegó a destino.
La mujer es docente del colegio San Francisco, ubicado en calle Marcos Paz al 600, en pleno centro de la capital, y como sus compañeros se preocuparon por su ausencia comenzaron a llamarla al celular, pero tenían como respuesta el contestador automático.
Algunos testigos aseguran que la docente tomó el colectivo de la línea 103 y se bajó en la esquina de La Madrid y Alem, donde habría subido a un auto Duna blanco, aunque se desconoce si era remises o un vehículo particular.
Personal de la Regional Oeste, de la Dirección de Investigaciones y del Comando Radioeléctrico de la Policía, recorrió los hospitales y las casas de los conocidos, donde se suponía que podría haber estado, pero no la encontraron.
El caso tiene algunas similitudes con el de la joven Paulina Lebbos, que desapareció en febrero pasado y que fue encontrada sin vida unas semanas después, lo que generó preocupación tanto en los organismos policiales y judiciales, como en la población.
La presencia de un vehículo le otorga características similares al caso Lebbos, ya que la joven, Paulina, subió a un remis Duna bordó antes de desaparecer y ser asesinada, según el relato de la amiga con la que compartió los momentos previos.
Por otra parte, según Julio Navarro, pareja de la desaparecida, la docente, que estaba vestida con una chaqueta azul, pantalón del mismo color y botas negras, no llevaba demasiado dinero en la cartera. (Télam)
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