30 Julio 2006 Seguir en 
Desde la madrugada de ayer, unas 10 casas del barrio UTA, que habían sido entregadas hace un mes, y que todavía no habían sido habitadas por sus dueños, fueron usurpadas. Forcejeos e insultos se registraron en la zona, cerca de la diagonal a Tafí Viejo. Algunos propietarios lograron sacar, a empujones, a los intrusos, pero otros no lograron hacerlo y se vieron obligados a una extraña convivencia con los usurpadores.
Mónica Piazza, madre de varios hijos, llegó con su marido, alertada por unos vecinos, que le avisaron que habían entrado en su casa. Se encontró con una mujer con dos niños, la más chica de unos pocos meses, y se negaba a salir de su vivienda. “Esta mujer me dice que no tiene dónde vivir. ¿Pero qué puedo hacer yo? Yo tampoco tengo dónde vivir y esta es mi casa. Si no ocupé antes la casa fue por problemas económicos; no tenía cómo conectar la luz ni el gas”, dijo.
La usurpadora reveló que en el propio Instituto de la Vivienda le informaron que esta casa estaba desocupada. “Hay gente que vende las viviendas a $ 15.000 porque no las necesitan, y nosotros no tenemos dónde vivir”, dijo llorando.
Claudia Banda, quien junto a sus seis hijos ocupó la casa 4, de la manzana H, contó que en el IPVDU, donde está inscripta hace seis años, le dijeron que esa casa estaba vacía y que posiblemente el dueño había muerto. “Vino el dueño y nos dijo que había vendido la casa por $ 5.000. El nuevo propietario nos trató muy mal pero no logró sacarnos. No me interesa quedarme aquí; sólo quiero llamar la atención sobre la necesidad de vivienda”, dijo, a la luz de las velas y con lo colchones en el suelo.
Unos 50 agentes de la Policía custodian el barrio, al mando del jefe de la unidad regional Norte, Héctor Ponce, y del comisario Miguel Gómez, de Los Pocitos.
Mónica Piazza, madre de varios hijos, llegó con su marido, alertada por unos vecinos, que le avisaron que habían entrado en su casa. Se encontró con una mujer con dos niños, la más chica de unos pocos meses, y se negaba a salir de su vivienda. “Esta mujer me dice que no tiene dónde vivir. ¿Pero qué puedo hacer yo? Yo tampoco tengo dónde vivir y esta es mi casa. Si no ocupé antes la casa fue por problemas económicos; no tenía cómo conectar la luz ni el gas”, dijo.
La usurpadora reveló que en el propio Instituto de la Vivienda le informaron que esta casa estaba desocupada. “Hay gente que vende las viviendas a $ 15.000 porque no las necesitan, y nosotros no tenemos dónde vivir”, dijo llorando.
Claudia Banda, quien junto a sus seis hijos ocupó la casa 4, de la manzana H, contó que en el IPVDU, donde está inscripta hace seis años, le dijeron que esa casa estaba vacía y que posiblemente el dueño había muerto. “Vino el dueño y nos dijo que había vendido la casa por $ 5.000. El nuevo propietario nos trató muy mal pero no logró sacarnos. No me interesa quedarme aquí; sólo quiero llamar la atención sobre la necesidad de vivienda”, dijo, a la luz de las velas y con lo colchones en el suelo.
Unos 50 agentes de la Policía custodian el barrio, al mando del jefe de la unidad regional Norte, Héctor Ponce, y del comisario Miguel Gómez, de Los Pocitos.







