28 Julio 2006 Seguir en 
Se lo notaba muy nervioso. Es que el resultado de la pericia le resultó totalmente adverso. Carlos Roberto Conti escuchó ayer la conclusión del informe oficial de la Policía Federal que indica que con el arma que se secuestró de su casa, y que está a nombre de su padre, mataron a los remiseros Marcelo Pereyra y Carlos Salazar, en los primeros meses de 2004.
El arma, un revólver calibre 32 modelo Police Positive, y los restos de proyectiles que se extrajeron de las cabezas de las víctimas, fueron peritados por orden de los jueces Francisco Ruiz Vargas, Marta Cavalloti y Emilio Páez de la Torre, bajo la supervisión de la fiscal de Cámara Marta Jerez de Rivadeneira. Tal como anticipó ayer LA GACETA, el resultado fue lapidario para Conti. Es que sus defensores, Walter Ojeda y Luis Acosta, habían criticado los informes periciales realizados por la Policía de Tucumán, y habían asegurado que, en base a la opinión de dos peritos de parte, esa no era el arma utilizada en los crímenes. La audiencia, ahora, fue suspendida hasta el 8 de agosto, cuando ya estarán listos los análisis de ADN que se realizan también en Buenos Aires, con los cuales se pretende certificar la identidad de las víctimas. Ayer, a primera hora, declaró Gustavo Gerardo Bertelli, un joven mecánico a quien Conti le habría llevado el Ford Escort que manejaba Pereyra, y de cuya casa se secuestró un gato mecánico que los familiares del remisero reconocieron como el que la víctima llevaba en su auto. "Lo único que sé es que después de todo esto mi vida nunca fue igual", dijo Bertelli. El joven relató que Conti pretendía que le arreglara los frenos al auto, pero que jamás le dejó la llave para que realizara el trabajo. "Yo apenas lo conocía a él", aseguró.
El arma, un revólver calibre 32 modelo Police Positive, y los restos de proyectiles que se extrajeron de las cabezas de las víctimas, fueron peritados por orden de los jueces Francisco Ruiz Vargas, Marta Cavalloti y Emilio Páez de la Torre, bajo la supervisión de la fiscal de Cámara Marta Jerez de Rivadeneira. Tal como anticipó ayer LA GACETA, el resultado fue lapidario para Conti. Es que sus defensores, Walter Ojeda y Luis Acosta, habían criticado los informes periciales realizados por la Policía de Tucumán, y habían asegurado que, en base a la opinión de dos peritos de parte, esa no era el arma utilizada en los crímenes. La audiencia, ahora, fue suspendida hasta el 8 de agosto, cuando ya estarán listos los análisis de ADN que se realizan también en Buenos Aires, con los cuales se pretende certificar la identidad de las víctimas. Ayer, a primera hora, declaró Gustavo Gerardo Bertelli, un joven mecánico a quien Conti le habría llevado el Ford Escort que manejaba Pereyra, y de cuya casa se secuestró un gato mecánico que los familiares del remisero reconocieron como el que la víctima llevaba en su auto. "Lo único que sé es que después de todo esto mi vida nunca fue igual", dijo Bertelli. El joven relató que Conti pretendía que le arreglara los frenos al auto, pero que jamás le dejó la llave para que realizara el trabajo. "Yo apenas lo conocía a él", aseguró.







