Un testigo declaró contra "Lava" Flores en el juicio

El acusado está imputado por violar y matar a una adolescente. Reconoció que estaba enemistado con Tránsito del Valle Paz, la madre de la víctima, que está acusada de encubrimiento.

EN EL BANQUILLO. Flores, junto a su defensora, escucha una declaración. LA GACETA / JORGE OLMOS SGROSSO
EN EL BANQUILLO. Flores, junto a su defensora, escucha una declaración. LA GACETA / JORGE OLMOS SGROSSO
27 Julio 2006
La coartada de Reinaldo Jesús "Lava" Flores, el único sospechoso de la violación y el asesinato de Romina Cantos, sufrió un duro golpe en la segunda jornada del juicio. Ayer, la persona a la que el imputado acusó de haber cometido el aberrante crimen, negó la versión y dio varios elementos para que el Tribunal corroborara sus dichos.
El martes, Flores había responsabilizado a Luis Alberto Medina por el crimen. Ante la sorpresa del tribunal, que está integrado por Miguel Iácono, Jorge Alberto Francisco Duhart y Ana Lía Castillo de Ayusa, "Lava" reconoció que estaba enemistado con Tránsito del Valle Paz, la madre de la víctima, que está acusada de encubrimiento.
Sin embargo, Medina fue contundente a la hora de desmentir la versión. Indicó que él le había prestado la vivienda a Flores para que viviera, y aseguró que él era más amigo de Paz que del sospechoso.
El testigo relató que él residía en Buenos Aires por cuestiones laborales y que, eventualmente, regresaba a Tucumán. "Volví una semana antes del crimen, y lo hice para pedirle a Flores que me devolviera la casa. Por el diario me enteré del final que había tenido la joven", explicó. Fueron tan contundentes las declaraciones de Medina, que el tribunal no estimó necesario realizar un careo entre el testigo y el acusado. Durante la segunda jornada del juicio declararon otras nueve personas. Los policías Luis Núñez, Héctor Pintos y René Sánchez, dieron a conocer los detalles de la investigación que realizaron.
El 12 de marzo de 2003, Romina fue encontrada muerta en un descampado de Villa Mariano Moreno. Las pericias determinaron que la víctima, que tenía 16 años cuando murió, además de haber sido abusada sexualmente, fue golpeada en la cabeza con un ladrillo.
También ayer declararon los testigos de parte de Flores, que es defendido por Mónica González de Escobedo. Todos afirmaron que el imputado era una buena persona y que jamás se imaginaron que podría ser capaz de cometer un crimen de esta características.
Hoy declararían otros investigadores y otros testigos propuestos por la defensora de Paz, Aurora Díaz Argañaraz.

Aclaración
Por otra parte, la defensora oficial Estela Giffoniello pidió que se aclare que ella nunca renunció por violencia moral a defender a Flores, tal como se publicó en la edición de ayer. La defensora fue una de las abogadas del acusado.






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