27 Julio 2006 Seguir en 
Se sorprendieron por las preguntas y se fueron amargados. Francisco y Marisa Lebbos, dos de los hermanos de Paulina, debieron declarar sobre cuestiones íntimas de la joven asesinada cuando se presentaron ante el fiscal Carlos Albaca.
Ambos estuvieron durante dos horas hablando sobre la vida de la estudiante que desapareció el 26 de febrero. Su padre, Alberto, esperó pacientemente en la puerta de la fiscalía y se desfiguró cuando ambos le comentaron los interrogantes que les habían hecho.
Según dejaron trascender fuentes tribunalicias y de la misma familia Lebbos, Albaca les consultó, entre otras cosas, si Paulina consumía drogas y si mantenía otra relación sentimental paralela a la que tenía con César Soto, su pareja y padre de su hija. También les consultaron si la estudiante era maltratada por su progenitor. El fiscal, siempre de acuerdo con las versiones recogidas en Tribunales, sólo obtuvo respuestas negativas por parte de ambos testigos. Otro de los temas que a Albaca le interesaba conocer es cómo era la relación que mantenían Lebbos con Soto. Los jóvenes comentaron todo lo que ellos sabían, y advirtieron que era una pareja normal, con discusiones y momentos de felicidad, “como todas”. Los jóvenes, visiblemente consternados por la experiencia, se fueron de Tribunales rápidamente tras declarar. “Quedaron totalmente desmoralizados por lo que debieron contestar. Con este tipo de preguntas lo único que hacen es seguir matando a Paulina”, indicó Alberto Lebbos. El ex funcionario del gobierno provincial señaló además: “mis hijos afrontaron con mucho dolor este interrogatorio”. “Fue una afrenta a la memoria de su hermana. Creen que con todas estas medidas sin sentido van a hacernos callar, pero lo único que consiguen es que luchemos aún más para saber la verdad”, comentó.
Las otras hermanas
Hoy declararán ante el fiscal Graciela y Sofía, las otras dos hermanas de Paulina Lebbos. Albaca, en tanto, aceptará trasladarse mañana a la casa de Rosa del Carmen Racedo, la madre de la estudiante, para interrogarla puesto que, por cuestiones de salud, ella no puede ir a Tribunales. Albaca citó a todos los integrantes de la familia Lebbos para conocer algunos detalles íntimos de la joven. Las preguntas generaron un profundo malestar en Lebbos y sus parientes. “Evidentemente nos están persiguiendo. Lo único que hicieron fue acosarnos y sospechar de nosotros. A los encubridores y a los sospechosos, por el momento, no los llamaron”, agregó. Según explicaron las fuentes consultadas, Albaca está tratando de confirmar si la joven perdió la vida por algún enfrentamiento sentimental, aunque esto no quiere decir que se apunte a alguien de su familia de sangre, sino también a algunos de sus allegados. El fiscal cree que el asesino conocía muy bien a la joven. Por eso hizo preguntas sobre la vida privada de la estudiante.
Tal como lo anticipó LA GACETA, la supuesta existencia de un testigo que estaría en condiciones de aportar elementos para esclarecer el caso, despertó una enorme expectativa en Tribunales. Emilio Mrad, representante de la familia Lebbos, y Eduardo Moreno, abogado de Soto, los querellantes en la causa, le pidieron a Albaca mayores detalles sobre la existencia de este testigo. Pero el fiscal, fiel a su estilo, se mantuvo en silencio y no respondió preguntas. Soto estuvo solo, sin su abogado, ayer a primera hora en Tribunales, preguntando por lo mismo, pero tampoco le dieron información. El novio de Paulina se retiró del lugar con gesto adusto.
Ambos estuvieron durante dos horas hablando sobre la vida de la estudiante que desapareció el 26 de febrero. Su padre, Alberto, esperó pacientemente en la puerta de la fiscalía y se desfiguró cuando ambos le comentaron los interrogantes que les habían hecho.
Según dejaron trascender fuentes tribunalicias y de la misma familia Lebbos, Albaca les consultó, entre otras cosas, si Paulina consumía drogas y si mantenía otra relación sentimental paralela a la que tenía con César Soto, su pareja y padre de su hija. También les consultaron si la estudiante era maltratada por su progenitor. El fiscal, siempre de acuerdo con las versiones recogidas en Tribunales, sólo obtuvo respuestas negativas por parte de ambos testigos. Otro de los temas que a Albaca le interesaba conocer es cómo era la relación que mantenían Lebbos con Soto. Los jóvenes comentaron todo lo que ellos sabían, y advirtieron que era una pareja normal, con discusiones y momentos de felicidad, “como todas”. Los jóvenes, visiblemente consternados por la experiencia, se fueron de Tribunales rápidamente tras declarar. “Quedaron totalmente desmoralizados por lo que debieron contestar. Con este tipo de preguntas lo único que hacen es seguir matando a Paulina”, indicó Alberto Lebbos. El ex funcionario del gobierno provincial señaló además: “mis hijos afrontaron con mucho dolor este interrogatorio”. “Fue una afrenta a la memoria de su hermana. Creen que con todas estas medidas sin sentido van a hacernos callar, pero lo único que consiguen es que luchemos aún más para saber la verdad”, comentó.
Las otras hermanas
Hoy declararán ante el fiscal Graciela y Sofía, las otras dos hermanas de Paulina Lebbos. Albaca, en tanto, aceptará trasladarse mañana a la casa de Rosa del Carmen Racedo, la madre de la estudiante, para interrogarla puesto que, por cuestiones de salud, ella no puede ir a Tribunales. Albaca citó a todos los integrantes de la familia Lebbos para conocer algunos detalles íntimos de la joven. Las preguntas generaron un profundo malestar en Lebbos y sus parientes. “Evidentemente nos están persiguiendo. Lo único que hicieron fue acosarnos y sospechar de nosotros. A los encubridores y a los sospechosos, por el momento, no los llamaron”, agregó. Según explicaron las fuentes consultadas, Albaca está tratando de confirmar si la joven perdió la vida por algún enfrentamiento sentimental, aunque esto no quiere decir que se apunte a alguien de su familia de sangre, sino también a algunos de sus allegados. El fiscal cree que el asesino conocía muy bien a la joven. Por eso hizo preguntas sobre la vida privada de la estudiante.
Tal como lo anticipó LA GACETA, la supuesta existencia de un testigo que estaría en condiciones de aportar elementos para esclarecer el caso, despertó una enorme expectativa en Tribunales. Emilio Mrad, representante de la familia Lebbos, y Eduardo Moreno, abogado de Soto, los querellantes en la causa, le pidieron a Albaca mayores detalles sobre la existencia de este testigo. Pero el fiscal, fiel a su estilo, se mantuvo en silencio y no respondió preguntas. Soto estuvo solo, sin su abogado, ayer a primera hora en Tribunales, preguntando por lo mismo, pero tampoco le dieron información. El novio de Paulina se retiró del lugar con gesto adusto.







