26 Julio 2006 Seguir en 
De acusado a acusador. Reinaldo Jesús “Lava” Flores, el principal sospechoso de la violación y el asesinato de Romina Cantos, negó haber sido el autor del aberrante crimen y acusó a otra persona. Además, Tránsito del Valle Paz, la madre de la víctima, que está imputada de encubrimiento, aportó elementos que complicarían la situación del acusado. Esos fueron los principales puntos del juicio oral que se inició ayer.
El tribunal, integrado por Miguel Iácono, Jorge Duhart y Ana Lía Castillo de Ayusa, escuchó las palabras de los imputados por el caso que conmocionó a la provincia en marzo de 2003. Flores, según la confesión que hizo ante la Policía, mató a Romina en un descampado de Villa Mariano Moreno el miércoles 12 de marzo. La menor fue violada mientras agonizaba, indicaron las pericias.
La imputación a Paz obedece a que ella dijo que la noche del crimen la pasó con Flores. Otro detalle que complica a la madre de la víctima es que -a pesar de saber que Flores había violado a la menor en mayo de 2002- retomó la relación con él cuando la Justicia no halló pruebas del abuso.
Ayer, los jueces escucharon las palabras de los acusados. Flores no sólo negó ser el autor del crimen, sino que además responsabilizó a un hombre que le había prestado la casa para que viviera en Villa Mariano Moreno. “El no la quería a Paz y más de una vez la amenazó con hacerle algo a Romina”, indicó “Lava”. La mujer, en tanto, lloró en más de una oportunidad y reconoció que el día que ocurrió el crimen, ella pasó la noche con Flores, que era su pareja. “Ese día me dormí después de haber tomado mate con él. Estoy convencida de que me puso algo para que me durmiera”, indicó. La mujer, que es defendida por Aurora Díaz Argañaraz, también dio detalles de la relación que mantuvo con el principal sospechoso de haber cometido el crimen. “En mi vida estuve con dos hombres. Mi esposo se fue con otra y mi error fue haberme enamorado y creer ciegamente en Flores”, aseguró.
El juicio estuvo a punto de ser suspendido, puesto que Mónica Escobedo de González, el lunes, había expresado que no estaba en condiciones de defender a Flores por violencia moral, pero el planteo fue rechazado. Estela Giffoniello, Carlos Picón y Hernán Molina, también defensores oficiales, habían tomado la misma actitud. La audiencia continuará hoy.
El tribunal, integrado por Miguel Iácono, Jorge Duhart y Ana Lía Castillo de Ayusa, escuchó las palabras de los imputados por el caso que conmocionó a la provincia en marzo de 2003. Flores, según la confesión que hizo ante la Policía, mató a Romina en un descampado de Villa Mariano Moreno el miércoles 12 de marzo. La menor fue violada mientras agonizaba, indicaron las pericias.
La imputación a Paz obedece a que ella dijo que la noche del crimen la pasó con Flores. Otro detalle que complica a la madre de la víctima es que -a pesar de saber que Flores había violado a la menor en mayo de 2002- retomó la relación con él cuando la Justicia no halló pruebas del abuso.
Ayer, los jueces escucharon las palabras de los acusados. Flores no sólo negó ser el autor del crimen, sino que además responsabilizó a un hombre que le había prestado la casa para que viviera en Villa Mariano Moreno. “El no la quería a Paz y más de una vez la amenazó con hacerle algo a Romina”, indicó “Lava”. La mujer, en tanto, lloró en más de una oportunidad y reconoció que el día que ocurrió el crimen, ella pasó la noche con Flores, que era su pareja. “Ese día me dormí después de haber tomado mate con él. Estoy convencida de que me puso algo para que me durmiera”, indicó. La mujer, que es defendida por Aurora Díaz Argañaraz, también dio detalles de la relación que mantuvo con el principal sospechoso de haber cometido el crimen. “En mi vida estuve con dos hombres. Mi esposo se fue con otra y mi error fue haberme enamorado y creer ciegamente en Flores”, aseguró.
El juicio estuvo a punto de ser suspendido, puesto que Mónica Escobedo de González, el lunes, había expresado que no estaba en condiciones de defender a Flores por violencia moral, pero el planteo fue rechazado. Estela Giffoniello, Carlos Picón y Hernán Molina, también defensores oficiales, habían tomado la misma actitud. La audiencia continuará hoy.







