24 Julio 2006 Seguir en 
Desesperadas. Ellas no pueden solas. Aseguran que están hartas de golpear puertas. Sostienen que no pueden manejar a sus hijos adictos porque, pese a que tratan de contenerlos en sus casas, a la vuelta de cualquier esquina siempre habrá alguien que les venda drogas. El círculo se repite desde hace años. “Van a rehabilitación; pero como es ambulatoria, a la vuelta de cada esquina consiguen droga. Nunca se curan. Sin un centro de internación nuestros hijos se están muriendo”, dijo Asunción, madre de un joven de 17 años.
El gobernador José Alperovich anunció que en un mes se inaugurará un centro de rehabilitación. Sin embargo, según aclararon desde la Secretaría de Prevención de las Adicciones, este es para mayores de 18 años. Esta noticia indignó a Asunción y a otras dos madres de chicos adictos. “El drama más grave de consumo de drogas es de los menores”, comentaron.
Asunción y Celia, otra mamá, tienen a sus hijos internados en el hospital Obarrio. “En casa no puedo controlarlo. A causa de las drogas, mi hijo quiso suicidarse muchas veces. Una vez sufrió una sobredosis. Cuando consume, le agarran convulsiones. Tengo miedo de que se muera”, relató Asunción. La mujer dijo que el Obarrio tampoco es el lugar adecuado para que se reponga. “Es un centro abierto, ubicado frente a ‘La Bombilla’. Ahí venden droga por todas partes y por más que mi hijo está internado, sigue consumiendo”, detalló.
La falta de un lugar para internar a los menores es la traba más grande, dicen las madres. “Llevarlo a casa no alcanza. En mi barrio venden drogas como si fueran caramelos. Hice una presentación judicial pidiendo la internación por alto riesgo. Mi hijo va a morirse. ¿Quién va a devolverme la vida de él?”, se preguntó Asunción.
Coincidió con ella Yolanda, cuyo hijo de 16 años también es adicto. A pesar de que el muchacho está internado en un centro privado, la mujer teme que cuando regrese a su casa, en Villa Mariano Moreno, vuelva a consumir.
“Empezó a los 11 años. Pedí a la Policía que lo detuviera durante siete meses porque temía que esté en la calle, se drogara y muriera en un robo. Cuando estaba en casa, se escapaba y se iba a la calle a delinquir para drogarse. Una vez llamé a la Policía y les indiqué dónde vendían la droga. Pero nunca hicieron nada. Mientras no saquen a los que les venden, ninguna rehabilitación es posible”, sostuvo.
Las madres se quejaron por las declaraciones de Alperovich, quien dijo que no sabía cómo hacer para enfrentar la problemática de las drogas y el delito. “¿Quién hará algo, entonces?”, dijeron.
El toxicólogo Alfredo Córdoba, titular del servicio de rehabilitación de la Asistencia Pública, sostuvo que es hora de tomar una decisión política para enfrentar el flagelo, que aumenta a diario y acarrea el incremento de la violencia y los delitos. “Ya se han hecho suficientes campañas. La gente conoce la gravedad de estas enfermedades y que la droga se consigue y se consume en todas partes. Sin embargo, los casos aumentan. Es hora de decidir qué hacer. Creo que aumentar la represión por la venta y crear más lugares de rehabilitación sería lo más correcto”, explicó. En la Asistencia están desbordados: reciben 70 nuevos casos semanales y pueden dar turnos recién para octubre.
El gobernador José Alperovich anunció que en un mes se inaugurará un centro de rehabilitación. Sin embargo, según aclararon desde la Secretaría de Prevención de las Adicciones, este es para mayores de 18 años. Esta noticia indignó a Asunción y a otras dos madres de chicos adictos. “El drama más grave de consumo de drogas es de los menores”, comentaron.
Asunción y Celia, otra mamá, tienen a sus hijos internados en el hospital Obarrio. “En casa no puedo controlarlo. A causa de las drogas, mi hijo quiso suicidarse muchas veces. Una vez sufrió una sobredosis. Cuando consume, le agarran convulsiones. Tengo miedo de que se muera”, relató Asunción. La mujer dijo que el Obarrio tampoco es el lugar adecuado para que se reponga. “Es un centro abierto, ubicado frente a ‘La Bombilla’. Ahí venden droga por todas partes y por más que mi hijo está internado, sigue consumiendo”, detalló.
La falta de un lugar para internar a los menores es la traba más grande, dicen las madres. “Llevarlo a casa no alcanza. En mi barrio venden drogas como si fueran caramelos. Hice una presentación judicial pidiendo la internación por alto riesgo. Mi hijo va a morirse. ¿Quién va a devolverme la vida de él?”, se preguntó Asunción.
Coincidió con ella Yolanda, cuyo hijo de 16 años también es adicto. A pesar de que el muchacho está internado en un centro privado, la mujer teme que cuando regrese a su casa, en Villa Mariano Moreno, vuelva a consumir.
“Empezó a los 11 años. Pedí a la Policía que lo detuviera durante siete meses porque temía que esté en la calle, se drogara y muriera en un robo. Cuando estaba en casa, se escapaba y se iba a la calle a delinquir para drogarse. Una vez llamé a la Policía y les indiqué dónde vendían la droga. Pero nunca hicieron nada. Mientras no saquen a los que les venden, ninguna rehabilitación es posible”, sostuvo.
Las madres se quejaron por las declaraciones de Alperovich, quien dijo que no sabía cómo hacer para enfrentar la problemática de las drogas y el delito. “¿Quién hará algo, entonces?”, dijeron.
El toxicólogo Alfredo Córdoba, titular del servicio de rehabilitación de la Asistencia Pública, sostuvo que es hora de tomar una decisión política para enfrentar el flagelo, que aumenta a diario y acarrea el incremento de la violencia y los delitos. “Ya se han hecho suficientes campañas. La gente conoce la gravedad de estas enfermedades y que la droga se consigue y se consume en todas partes. Sin embargo, los casos aumentan. Es hora de decidir qué hacer. Creo que aumentar la represión por la venta y crear más lugares de rehabilitación sería lo más correcto”, explicó. En la Asistencia están desbordados: reciben 70 nuevos casos semanales y pueden dar turnos recién para octubre.
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