24 Julio 2006 Seguir en 
La muerte de un albañil que cayó desde un séptimo piso, cuando el andamio en el que estaba trabajando se rompió, el sábado, conmovió a los vecinos de Barrio Norte. El hecho ocurrió a la siesta en un edificio en construcción, en Laprida al 100.
A las 14.30, Sergio Acosta, de 30 años, y Francisco Palavecino, de 21, estaban trabajando en el contrafrente del séptimo piso del edificio. Aparentemente, uno de los ejes que sostenían la estructura colgante cedió y el andamio se rompió. “Los dos se cayeron, pero Palavecino estaba sujetado por un arnés y quedó colgando. El otro muchacho cayó al suelo y se mató”, relató José Díaz, quien, durante los fines de semana, trabaja como sereno en la obra. Acosta también habría tenido puesto el arnés, pero el equipo no estaba debidamente sujetado. Por esa razón, cayó al vacío y murió.
Palavecino, por su parte, sufrió algunas lesiones al quedar colgando del arnés. Por esa razón fue trasladado al hospital Centro de Salud, donde se determinó que no había sufrido ninguna herida.
El accidente conmocionó a una gran cantidad de transeúntes que circulaban por las inmediaciones del edificio. “Había mucha gente parada y me puse a mirar. Aunque no vi nada, en seguida me contaron qué era lo que había pasado. ¡Pobrecito, qué muerte horrible! Deberían tomar más medidas de seguridad para evitar este tipo de accidentes”, comentó Olga Flores.
Las cintas que impedían el paso al edificio y la gran cantidad de curiosos que estaban parados en la vereda de enfrente obraban como un imán, y hacía que más personas se acercaran. “Ese tipo de trabajo es muy peligroso y es necesario tomar muchos recaudos, porque se producen accidentes con frecuencia y alguno puede terminal mal, como este”, explicó Orlando Brito, otro albañil.
A las 14.30, Sergio Acosta, de 30 años, y Francisco Palavecino, de 21, estaban trabajando en el contrafrente del séptimo piso del edificio. Aparentemente, uno de los ejes que sostenían la estructura colgante cedió y el andamio se rompió. “Los dos se cayeron, pero Palavecino estaba sujetado por un arnés y quedó colgando. El otro muchacho cayó al suelo y se mató”, relató José Díaz, quien, durante los fines de semana, trabaja como sereno en la obra. Acosta también habría tenido puesto el arnés, pero el equipo no estaba debidamente sujetado. Por esa razón, cayó al vacío y murió.
Palavecino, por su parte, sufrió algunas lesiones al quedar colgando del arnés. Por esa razón fue trasladado al hospital Centro de Salud, donde se determinó que no había sufrido ninguna herida.
El accidente conmocionó a una gran cantidad de transeúntes que circulaban por las inmediaciones del edificio. “Había mucha gente parada y me puse a mirar. Aunque no vi nada, en seguida me contaron qué era lo que había pasado. ¡Pobrecito, qué muerte horrible! Deberían tomar más medidas de seguridad para evitar este tipo de accidentes”, comentó Olga Flores.
Las cintas que impedían el paso al edificio y la gran cantidad de curiosos que estaban parados en la vereda de enfrente obraban como un imán, y hacía que más personas se acercaran. “Ese tipo de trabajo es muy peligroso y es necesario tomar muchos recaudos, porque se producen accidentes con frecuencia y alguno puede terminal mal, como este”, explicó Orlando Brito, otro albañil.







