21 Julio 2006 Seguir en 
El Gobierno designó ayer un subdirector del Servicio Penitenciario, tal como había anunciado, como una forma de apoyar la gestión al frente del área del director Ernesto Salas. Lo sorprendente es que la designación recayó sobre un misionero, Guillermo Antonio Snaider, quien se retiró del servicio activo en 2004 como Alcaide General, el puesto más alto del escalafón penitenciario.
Snaider tiene 46 años y es egresado de la Escuela Penitenciaria de la Nación, como técnico superior en ciencias penales. Es, además, técnico en Administración de Empresas y licenciado en Administración de Recursos Humanos de la Universidad del Salvador.
Snaider tuvo ayer un bautismo de fuego: los internos del Pabellón 5 de la cárcel de Villa Urquiza -en ese lugar hay 120 jóvenes de entre 18 y 21 años- se amotinaron durante poco más de una hora. Según la información oficial, a las 17.30, varios internos empezaron a quemar colchones e impidieron el ingreso de los guardiacárceles que pretendían apagar el fuego.
Finalmente, policías antimotines franquearon el ingreso de los bomberos, quienes sofocaron las llamas.
A las 20.15, cuando la calma había regresado al penal, salió una ambulancia con dos heridos. Se trata de internos que sufrieron quemaduras leves y principio de asfixia. Extraoficialmente se informó que los internos se quejaban por la rigurosidad de los controles antidrogas.
Snaider tiene 46 años y es egresado de la Escuela Penitenciaria de la Nación, como técnico superior en ciencias penales. Es, además, técnico en Administración de Empresas y licenciado en Administración de Recursos Humanos de la Universidad del Salvador.
Snaider tuvo ayer un bautismo de fuego: los internos del Pabellón 5 de la cárcel de Villa Urquiza -en ese lugar hay 120 jóvenes de entre 18 y 21 años- se amotinaron durante poco más de una hora. Según la información oficial, a las 17.30, varios internos empezaron a quemar colchones e impidieron el ingreso de los guardiacárceles que pretendían apagar el fuego.
Finalmente, policías antimotines franquearon el ingreso de los bomberos, quienes sofocaron las llamas.
A las 20.15, cuando la calma había regresado al penal, salió una ambulancia con dos heridos. Se trata de internos que sufrieron quemaduras leves y principio de asfixia. Extraoficialmente se informó que los internos se quejaban por la rigurosidad de los controles antidrogas.







