Pedido del arzobispo por la inseguridad

"La Iglesia quiere acompañar en estos momentos el dolor de tantos hermanos y comparte el injusto sufrimiento de las víctimas del accionar delictivo", indica un comunicado.

18 Julio 2006
Luego de la visita que los miembros de la Comisión de Familiares de Víctimas de la Impunidad de la Provincia de Tucumán, encabezados por Alberto Lebbos, el padre de Paulina, hicieron la semana pasada al arzobispo, Luis Villalba, este se mostró preocupado por lo que describió como “el miedo que se vive en nuestra sociedad”.
Monseñor Villalba hizo llegar al gobernador, José Alperovich, y al presidente de la Corte Suprema de Justicia, Alfredo Dato, una nota, en la que pide que se dispongan las medidas orientadas al esclarecimiento de crímenes, desapariciones y violaciones que se mantienen impunes en la provincia.
“La Iglesia de Tucumán quiere acompañar en estos momentos el dolor de tantos hermanos y comparte el injusto sufrimiento de las víctimas del accionar delictivo”, indica en un comunicado distribuido a los medios de prensa el arzobispado, y agrega que monseñor Villalba expresó: “Tenemos que dar ejemplo de madurez y no hacer de nuestra sociedad un campo de batalla. No podemos ocultar la violencia, que parece crecer. Violencia delictiva y violencia sobre los menores y sobre los más débiles. Esto nos invita a una mayor vigilancia educativa y a una más fuerte acción moral”.
“La seguridad -que motiva comprensibles reclamos de la ciudadanía- es un tema de vital importancia para lograr los objetivos de la integración social”, añade el comunicado. “Es esencial profundizar la aplicación de mecanismos que limiten el desarrollo de actividades como la drogadicción, la prostitución y los juegos de azar”, agrega, e indica que “es deber de la sociedad entera contribuir a la justicia”. “También es necesario recordar que las leyes penales han de imponer sanciones proporcionadas a la gravedad de los delitos. Por otro lado, la administración de Justicia debe caracterizarse por un sano equilibrio entre firmeza y humanidad, celeridad en los procesos e independencia de toda injerencia ajena a ella”, sostiene el texto. “Estos momentos deben ser una ocasión para encontrar caminos que conduzcan al cumplimiento de la ley dentro de un marco de convivencia pacífica, sabiendo que no debe primar el espíritu de venganza o de violencia sino el de justicia, de solidaridad y de amor”, finaliza el comunicado.





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