Temen que el acusado del asesinato quede libre

Los vecinos atacaron la casa de Juan Nazareno Leiva cuando escucharon decir que la Justicia podía ordenar el cese de la detención. La Policía debió intervenir para evitar un linchamiento. En la vivienda estaban los padres del imputado.

ENFRENTADOS. Mientras los vecinos se quejan por lo sucedido, los policías intentan calmarlos. Los uniformados evitaron que ingresaran a la casa. LA GACETA / ANALIA JARAMILLO
ENFRENTADOS. Mientras los vecinos se quejan por lo sucedido, los policías intentan calmarlos. Los uniformados evitaron que ingresaran a la casa. LA GACETA / ANALIA JARAMILLO
15 Julio 2006
Lastenia volvió a vivir una jornada de furia. Más de cien personas provocaron incidentes ayer en la puerta de la vivienda de Juan Nazareno Leiva, el principal sospechoso de haber asesinado de un disparo en el pecho a José Dionisio Corbalán, de 26 años.
Una serie de rumores que indicaban que el acusado recuperaría la libertad encendió nuevamente los ánimos. Los vecinos de barrio El Mirador se congregaron en la casa de la víctima y desde allí marcharon hacia la del único detenido, ubicada a 250 metros.
“La madre comentaba a todo el mundo que iba a presentar un certificado de una psicóloga amiga en el que se aseguraba que su hijo no estaba en su sano juicio. Además, ahora su abogado dice que actuó en defensa propia. Esto es indignante. Una vez más, ese tipo volverá a salir a la calle”, aseguró María Aurora Díaz.
Cuando los manifestantes llegaron a la vivienda del sospechoso se vivieron los momentos de mayor tensión. Los enojó mucho el hecho de encontrar una consigna policial, y se enardecieron más aún cuando el padre del sospechoso, cuyo nombre no trascendió, los insultó después de decirles que lo dejaran en paz. Los más exaltados arrojaron piedras, pero fueron calmados por familiares de Corbalán.

Cuestionamientos
Los comisarios José Reinaldo Carrizo y Oscar Ignacio Argañaraz, jefes de la Unidad Regional Este, debieron esforzarse para que retornara la calma; durante varios minutos mantuvieron un diálogo cara a cara con los vecinos de El Mirador, que les reclamaban más seguridad. “Ahora aparecen ustedes. ¿Dónde estuvieron el día que mataron a José?”, exclamó a los gritos Noemí Corbalán, hermana del joven asesinado. Los uniformados les explicaron a los manifestantes que el caso está en manos del fiscal Arnoldo Suasnábar. “Hemos aportado todos los elementos necesarios para que se le impute el homicidio a Leiva. Nuestra tarea, como auxiliares de la Justicia, ya terminó”, les explicó Carrizo. De todas formas, los vecinos decidieron quedarse en el lugar quemando cubiertas durante toda la tarde. El imputado ya había sido aprehendido antes; la última vez, el 25 de marzo, acusado de haber agredido y hurtado dinero a sus padres. Sin embargo, el fiscal Suasnábar había dispuesto su libertad porque se trataba de delitos excarcelables.

Pedido de medidas
Leiva también estaba siendo investigado por el robo que había sufrido Corbalán el domingo pasado. El comisario Carrizo indicó que estaban esperando que la Justicia autorizara la realización de una serie de medidas en busca de pruebas que involucraran al sospechoso en ese caso y, de ser posible, permitieran recuperar algunos de los objetos que habían sido robados. Pero la Justicia se demoró, y antes de que las pericias se realizaran se produjo el crimen.


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