11 Julio 2006 Seguir en 
La Justicia y el personal de la Dirección de Institutos Penales investigan si es cierto que existe una red de venta de drogas en el interior del penal de Villa Urquiza. El desencadenante de la investigación fue el descubrimiento de una mujer que trataba de ingresar al penal 12 gramos de cocaína y por lo menos 100 pastillas que, se sospecha, son psicofármacos.
El domingo, los guadiacárceles se preparaban para recibir, como es habitual, la visita de los familiares de los reclusos. Pero, a partir de tareas de investigación que ellos mismos habían realizado, esperaban particularmente la llegada de una mujer de 21 años. Cuando la vieron, personal femenino al requisarla descubrió que intentaba ingresar sustancias prohibidas al penal.
Cuando se concretó el hallazgo, personal de Villa Urquiza llamó a la Dirección General de Drogas Peligrosas. Los investigadores, que actuaron bajos las órdenes de los comisarios Mario Rojas y Carlos Salvatore, confirmaron que la joven tenía en su poder 12 gramos de cocaína y una importante cantidad de pastillas.
La mujer, según confirmaron varias fuentes, tenía pensado visitar a su concubino, que se encuentra purgando una condena por robo agravado en la Unidad Nº2 del penal. Por cuestiones legales no se difundieron los nombres de ninguno de los dos.
Ernesto Salas, director de Institutos Penales, confirmó que iniciaron una investigación para establecer a quién le iba a entregar la droga a la mujer. "No podemos sancionar a su pareja, porque no tenemos pruebas en su contra. El sumario comenzó. Evidentemente, lo secuestrado estaba destinado a ser vendido en el interior de la cárcel", indicó. El recluso al que la muchacha iba a visitar gozaba hasta no hace mucho de un permiso extramuro, pero le fue suspendido luego de que se lo denunció por una rencilla familiar.
Según las fuentes consultadas, el muchacho es puntero, a su vez, de otro detenido, que es quien en realidad maneja el negocio de la droga en el interior del penal, y que también ya fue identificado por los guardiacárceles que realizaron la investigación.
Compra en el exterior
Se sospecha que este hombre tiene a varios internos trabajando para él, a quienes sus familiares les compran las pastillas -con plata del cabecilla-; estas son luego distribuidas en el interior de la cárcel. Los investigadores también sospechan que no trabajan únicamente con psicofármacos, sino que además están relacionados con la venta de cocaína y de marihuana. En las próximas horas se pedirá a la Justicia Federal que tome medidas destinadas a tratar de desbaratar la banda. La detenida será presentada hoy en el Juzgado, para que se le tome declaración.
Los operativos fueron casi al mismo tiempo. Mientras en Villa Urquiza se detenía a una mujer que pretendía ingresar con pastillas, algo similar sucedía en el penal de Concepción, donde otra mujer, que según los investigadores forma parte de la misma banda, también era arrestada por el mismo tipo de delito.
Fuentes judiciales indicaron que la sospechosa iba a visitar a uno de los detenidos y que la notaron nerviosa cuando le dijeron que debían requisarla. En realidad, los guardiacárceles, que habían visto la actividad de su amigo en el interior del penal, sabían que ella escondía droga.
Una de las empleadas del servicio penitenciario le encontró casi un centenar de pastillas, además de cigarrillos de marihuana.
Al igual que en el caso de Villa Urquiza, se trata de una mujer joven, y hasta anoche no se sabía si tiene antecedentes.
Los investigadores determinaron que son varios los internos que trabajan vendiendo droga, y que el suministro les llega a través de sus familiares, o al voleo (cuando arrojan desde el exterior por sobre los muros paquetes que contienen pastillas, marihuana o cocaína). Hay al menos otras cinco personas que ya están identificadas como integrantes de la organización, y que podrían ser detenidas.
El domingo, los guadiacárceles se preparaban para recibir, como es habitual, la visita de los familiares de los reclusos. Pero, a partir de tareas de investigación que ellos mismos habían realizado, esperaban particularmente la llegada de una mujer de 21 años. Cuando la vieron, personal femenino al requisarla descubrió que intentaba ingresar sustancias prohibidas al penal.
Cuando se concretó el hallazgo, personal de Villa Urquiza llamó a la Dirección General de Drogas Peligrosas. Los investigadores, que actuaron bajos las órdenes de los comisarios Mario Rojas y Carlos Salvatore, confirmaron que la joven tenía en su poder 12 gramos de cocaína y una importante cantidad de pastillas.
La mujer, según confirmaron varias fuentes, tenía pensado visitar a su concubino, que se encuentra purgando una condena por robo agravado en la Unidad Nº2 del penal. Por cuestiones legales no se difundieron los nombres de ninguno de los dos.
Ernesto Salas, director de Institutos Penales, confirmó que iniciaron una investigación para establecer a quién le iba a entregar la droga a la mujer. "No podemos sancionar a su pareja, porque no tenemos pruebas en su contra. El sumario comenzó. Evidentemente, lo secuestrado estaba destinado a ser vendido en el interior de la cárcel", indicó. El recluso al que la muchacha iba a visitar gozaba hasta no hace mucho de un permiso extramuro, pero le fue suspendido luego de que se lo denunció por una rencilla familiar.
Según las fuentes consultadas, el muchacho es puntero, a su vez, de otro detenido, que es quien en realidad maneja el negocio de la droga en el interior del penal, y que también ya fue identificado por los guardiacárceles que realizaron la investigación.
Compra en el exterior
Se sospecha que este hombre tiene a varios internos trabajando para él, a quienes sus familiares les compran las pastillas -con plata del cabecilla-; estas son luego distribuidas en el interior de la cárcel. Los investigadores también sospechan que no trabajan únicamente con psicofármacos, sino que además están relacionados con la venta de cocaína y de marihuana. En las próximas horas se pedirá a la Justicia Federal que tome medidas destinadas a tratar de desbaratar la banda. La detenida será presentada hoy en el Juzgado, para que se le tome declaración.
Una visitante llevaba pastillas al penal del sur
Los operativos fueron casi al mismo tiempo. Mientras en Villa Urquiza se detenía a una mujer que pretendía ingresar con pastillas, algo similar sucedía en el penal de Concepción, donde otra mujer, que según los investigadores forma parte de la misma banda, también era arrestada por el mismo tipo de delito.
Fuentes judiciales indicaron que la sospechosa iba a visitar a uno de los detenidos y que la notaron nerviosa cuando le dijeron que debían requisarla. En realidad, los guardiacárceles, que habían visto la actividad de su amigo en el interior del penal, sabían que ella escondía droga.
Una de las empleadas del servicio penitenciario le encontró casi un centenar de pastillas, además de cigarrillos de marihuana.
Al igual que en el caso de Villa Urquiza, se trata de una mujer joven, y hasta anoche no se sabía si tiene antecedentes.
Los investigadores determinaron que son varios los internos que trabajan vendiendo droga, y que el suministro les llega a través de sus familiares, o al voleo (cuando arrojan desde el exterior por sobre los muros paquetes que contienen pastillas, marihuana o cocaína). Hay al menos otras cinco personas que ya están identificadas como integrantes de la organización, y que podrían ser detenidas.
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