09 Abril 2006 Seguir en 
A fines del siglo XIX y a principios del XX, la aparición de sectores de ingresos medios, la llamada clase media, estuvo ligada a la ola de inmigración en la Argentina. Esto no quiere decir que la época anterior no había sectores medios (comerciantes y profesionales), pero era una sociedad más diferenciada.
Con la llegada de los grandes grupos inmigratorios, a partir de 1870, y hasta después de la Primera Guerra Mundial, en 1930, aparece en la sociedad argentina un cambio trascendente. Ingresan millones de europeos que integran también los grupos de bajos ingresos: agricultores y obreros que van teniendo acceso a la educación universitaria y la gran posibilidad de asociarse en el comercio, la industria o alguna producción agropecuaria. A este fenómeno se lo denominó la clase media argentina. Hasta la Segunda Guerra Mundial, los integrantes de ese sector tenían la idea de que si se educaban, trabajaban y se esforzaban, con las buenas expectativas que se daban en el país, este les iba a responder en el futuro. Esa ilusión tuvo confirmación en la práctica.
Tras la crisis de 1930, en la Segunda Guerra Mundial, con la llegada del peronismo, hay un cambio en esos sectores medios con la llegada de grupos sociales de ingresos más bajos. Mientras los sectores medios incluían a profesionales, empleados públicos, maestros, mercantiles y bancarios, se incorporan pequeños empresarios e industriales, y cuentapropistas. Esto mostró un poco lo que iba a ser la debilidad de estos sectores medios en la crisis que sobrevendrá.
Los sectores que estaban en la llamada clase media hasta la Segunda Guerra Mundial sufren un fuerte impacto porque sus remuneraciones relativas a otros sectores decaen mucho. Del 70 al 80, en los censos ocupacionales se ve un desplazamiento de la población ocupada en los sectores más productivos, por ejemplo manufacturas. Antes de eso, todavía, los sectores agrícolas van a perder participación en la ocupación y cierta clase media agrícola va a decaer, también.
Por otro lado, los sectores urbanos fueron más favorecidos por los gobiernos en cuanto a servicios, caminos y comodidades. En el campo sólo quedó la gente que tenía más posibilidades. Los cuenta propistas eran de muy baja productividad y en los ?70 y en los ?80 se da una caída notable de la productividad de la economía. Esta situación se complica más en los ?90 porque las fuertes inversiones se hacen en sectores de elevada tecnología y que no toman mano de obra sin especialización. Así, cada vez más, ese sector se va relegando y ocupa el lugar que se llama el de los excluidos. Es mano de obra que no está preparada para desempeñar las tareas que empiezan a desarrollarse y crean esta masa de desempleo, que aumentó los niveles de pobreza y de indigencia. Hay una real caída de los sectores medios bajos que se fueron empobreciendo.En parte, este fenómeno tiene mucho que ver con la falta de acceso a una educación de calidad, acorde con las necesidades del mercado. Por un lado hay un elevado nivel de desempleo, pero por otro lado hay demanda de trabajo y falta de oferta en los sectores que requieren especializaciones.
Para la mayoría de los analistas no hay una definición de lo que es la clase media, por el simple hecho de que no existen clases. El único parámetro es tomar en cuenta el ingreso que tiene cada persona o grupo familiar.
Gino Germani había tomado una serie de indicadores en su famoso trabajo pero no hay una definición precisa. De todas maneras, la denominada clase media tuvo un papel importante, en especial en las primeras décadas del siglo XX, tanto trabajando en el agro, como en los sectores urbanos que permitieron el desarrollo de la sociedad argentina. Esa labor permitió mostrar a un país moderno, a diferencia de otros Estados latinoamericanos que tenían una elite muy chica y la mayoría de gente que no participaba en nada de los beneficios de la economía.
Con la llegada de los grandes grupos inmigratorios, a partir de 1870, y hasta después de la Primera Guerra Mundial, en 1930, aparece en la sociedad argentina un cambio trascendente. Ingresan millones de europeos que integran también los grupos de bajos ingresos: agricultores y obreros que van teniendo acceso a la educación universitaria y la gran posibilidad de asociarse en el comercio, la industria o alguna producción agropecuaria. A este fenómeno se lo denominó la clase media argentina. Hasta la Segunda Guerra Mundial, los integrantes de ese sector tenían la idea de que si se educaban, trabajaban y se esforzaban, con las buenas expectativas que se daban en el país, este les iba a responder en el futuro. Esa ilusión tuvo confirmación en la práctica.
Tras la crisis de 1930, en la Segunda Guerra Mundial, con la llegada del peronismo, hay un cambio en esos sectores medios con la llegada de grupos sociales de ingresos más bajos. Mientras los sectores medios incluían a profesionales, empleados públicos, maestros, mercantiles y bancarios, se incorporan pequeños empresarios e industriales, y cuentapropistas. Esto mostró un poco lo que iba a ser la debilidad de estos sectores medios en la crisis que sobrevendrá.
Los sectores que estaban en la llamada clase media hasta la Segunda Guerra Mundial sufren un fuerte impacto porque sus remuneraciones relativas a otros sectores decaen mucho. Del 70 al 80, en los censos ocupacionales se ve un desplazamiento de la población ocupada en los sectores más productivos, por ejemplo manufacturas. Antes de eso, todavía, los sectores agrícolas van a perder participación en la ocupación y cierta clase media agrícola va a decaer, también.
Por otro lado, los sectores urbanos fueron más favorecidos por los gobiernos en cuanto a servicios, caminos y comodidades. En el campo sólo quedó la gente que tenía más posibilidades. Los cuenta propistas eran de muy baja productividad y en los ?70 y en los ?80 se da una caída notable de la productividad de la economía. Esta situación se complica más en los ?90 porque las fuertes inversiones se hacen en sectores de elevada tecnología y que no toman mano de obra sin especialización. Así, cada vez más, ese sector se va relegando y ocupa el lugar que se llama el de los excluidos. Es mano de obra que no está preparada para desempeñar las tareas que empiezan a desarrollarse y crean esta masa de desempleo, que aumentó los niveles de pobreza y de indigencia. Hay una real caída de los sectores medios bajos que se fueron empobreciendo.En parte, este fenómeno tiene mucho que ver con la falta de acceso a una educación de calidad, acorde con las necesidades del mercado. Por un lado hay un elevado nivel de desempleo, pero por otro lado hay demanda de trabajo y falta de oferta en los sectores que requieren especializaciones.
Para la mayoría de los analistas no hay una definición de lo que es la clase media, por el simple hecho de que no existen clases. El único parámetro es tomar en cuenta el ingreso que tiene cada persona o grupo familiar.
Gino Germani había tomado una serie de indicadores en su famoso trabajo pero no hay una definición precisa. De todas maneras, la denominada clase media tuvo un papel importante, en especial en las primeras décadas del siglo XX, tanto trabajando en el agro, como en los sectores urbanos que permitieron el desarrollo de la sociedad argentina. Esa labor permitió mostrar a un país moderno, a diferencia de otros Estados latinoamericanos que tenían una elite muy chica y la mayoría de gente que no participaba en nada de los beneficios de la economía.










