22 Marzo 2006 Seguir en 
Quiero poner en conocimiento, tanto de la ciudadanía como de las autoridades, y especialmente, del gobernador, gravísimas fallas de quienes asumieron la obligación de brindarnos seguridad y protección. Un ministro que habla de “operativo brillante” cuando a Paulina la encontró muerta un transeúnte. Tienen una capacidad de negación ilimitada. Con toda soberbia y soltura aseguran “no necesitamos al FBI”, como si el caso estuviera resuelto. No sólo el crimen no está resuelto sino que hasta la fecha no se obtuvo nada concreto. Hacen culpables a las víctimas porque, por ejemplo, en el caso de Paulina ponían énfasis en la posibilidad de que se hubiera fugado por su propia voluntad. Y claro, eso es más fácil que investigar un verdadero crimen. Pretendían encontrar algún indicio que hiciera aparecer a mi papá como un degenerado y/o a Paulina como una prostituta o adicta a las drogas, con lo que sería más fácil convencer a la opinión pública de que un final trágico era de esperar. Desde el Gobierno se decía “no hagan política con el caso”, pero se improvisaban medidas secuestrando vehículos a mansalva y clausurando pubs en la zona liberada del ex Mercado de Abasto. Procurando limpiar su imagen, hacían pseudopolítica vulgar y salvaje. Y usted, gobernador, cuando mi papá le hace ver semejante cantidad de falencias, niega todo. Es su obligación, señor gobernador, revertir esta situación; usted no tiene ningún derecho a dejarnos a merced de la delincuencia y de la falta de idoneidad, de la inercia, de la mediocridad y hasta de la ignorancia de funcionarios y policías.








