21 Marzo 2006 Seguir en 
Una imagen puede ser la punta del ovillo que la Justicia necesita para desenredar la maraña detrás de la cual se esconde el asesino de Paulina Lebbos. El principal -y casi único- sospechoso es el remisero que la trasladó el domingo 26 de febrero junto a su amiga Virginia Mercado desde avenida Alem al 200, poco después de que salieron de un boliche de la zona del ex Abasto. Pero hasta el momento, su identidad y la chapa patente del vehículo son una incógnita. Sin embargo, los investigadores cuentan ahora con una pista que puede ayudarlos: una filmación.
Días antes de que el cuerpo de Paulina fuera encontrado en un zanjón de Tapia, el padre de la joven, Alberto Lebbos y Emilio Mrad, le pidieron al fiscal Alejandro Noguera una serie de medidas. Entre ellas, que se investigue si las empresas de peaje contaban con filmaciones, al igual que la Policía, las agencias de seguridad y los locales que circundan el lugar del que salieron las jóvenes.
Un casete
Según trascendió de fuentes tribunalicias, personal del Banco del Tucumán respondió que, efectivamente, en la sucursal de la esquina de Alem y Las Piedras (a 30 metros de donde las estudiantes tomaron el remise) tienen una cámara de video que apunta a la calle.
De inmediato se solicitó que se remitan las imágenes grabadas entre las 6.30 y las 7.30, y el banco envió un casete. Allí podría estar la respuesta a tantas preguntas que se hacen los investigadores. Según trascendió, en la grabación se ve el paso de muchos vehículos, aunque la nitidez no es la mejor (de la cámara a la calle hay por lo menos siete metros). Pero el tránsito se ve claramente, pues a esa hora ya había aclarado. En consecuencia, se tratará de aclarar y de agrandar las imágenes a fin de ver al conductor del auto y, de ser posible, la chapa patente.
En primera instancia, se solicitará colaboración a los laboratorios de imágenes de Tucumán y, luego, se recurrirá a la Policía Federal o a la Bonaerense. Según dijeron las fuentes consultadas, de ser necesario se recurrirá al FBI (tal como hizo la Bonaerense en el caso del robo al Banco Río) para obtener las imágenes lo más claras posible.
Los investigadores cuentan con la testigo Mercado, la única que puede reconocer el vehículo, tal como ya lo dejó en claro en la mañana del sábado, cuando se realizó la reconstrucción del hecho. Su testimonio es fundamental para esclarecer el hecho.
Pero, además, hay otras medidas que están realizándose. La Policía decidió recorrer los talleres de nuestra provincia para buscar algún indicio que los ayude a identificar al asesino. Esta tarea, según trascendió, se desarrolla en toda la provincia y tiene como única finalidad descubrir si alguna persona, en las últimas tres semanas, modificó el color a un Fiat Duna bordó. La Policía, siempre según la versión oficial, identificó a más de 100 Fiat Duna bordó, pero ninguno de ellos, por el momento, resultó ser el que está buscando. Por eso no descartan que el conductor haya decidido cambiar el aspecto del vehículo. Requisar los talleres no será una tarea sencilla, puesto que nadie sabe a ciencia cierta el número exacto que hay en la provincia.
Sin embargo, los investigadores, en base a las referencias dadas por los remiseros, decidieron comenzar la búsqueda en los sitios a los que ellos acuden.
Según las versiones, estos talleres reúnen características especiales: están ubicados en los barrios de la periferia y funcionan en cualquier espacio físico.

Los informes que recibieron los investigadores no permitieron establecer si alguna agencia de remise usa el logo (dibujo) que vio Virginia Mercado en el auto que las trasladó y que era conducido por el hombre cuyo identikit se reproduce. Ninguna empresa informó que haya confeccionado este tipo de calcomanía.

Días antes de que el cuerpo de Paulina fuera encontrado en un zanjón de Tapia, el padre de la joven, Alberto Lebbos y Emilio Mrad, le pidieron al fiscal Alejandro Noguera una serie de medidas. Entre ellas, que se investigue si las empresas de peaje contaban con filmaciones, al igual que la Policía, las agencias de seguridad y los locales que circundan el lugar del que salieron las jóvenes.
Un casete
Según trascendió de fuentes tribunalicias, personal del Banco del Tucumán respondió que, efectivamente, en la sucursal de la esquina de Alem y Las Piedras (a 30 metros de donde las estudiantes tomaron el remise) tienen una cámara de video que apunta a la calle.
De inmediato se solicitó que se remitan las imágenes grabadas entre las 6.30 y las 7.30, y el banco envió un casete. Allí podría estar la respuesta a tantas preguntas que se hacen los investigadores. Según trascendió, en la grabación se ve el paso de muchos vehículos, aunque la nitidez no es la mejor (de la cámara a la calle hay por lo menos siete metros). Pero el tránsito se ve claramente, pues a esa hora ya había aclarado. En consecuencia, se tratará de aclarar y de agrandar las imágenes a fin de ver al conductor del auto y, de ser posible, la chapa patente.
En primera instancia, se solicitará colaboración a los laboratorios de imágenes de Tucumán y, luego, se recurrirá a la Policía Federal o a la Bonaerense. Según dijeron las fuentes consultadas, de ser necesario se recurrirá al FBI (tal como hizo la Bonaerense en el caso del robo al Banco Río) para obtener las imágenes lo más claras posible.
Los investigadores cuentan con la testigo Mercado, la única que puede reconocer el vehículo, tal como ya lo dejó en claro en la mañana del sábado, cuando se realizó la reconstrucción del hecho. Su testimonio es fundamental para esclarecer el hecho.
Pero, además, hay otras medidas que están realizándose. La Policía decidió recorrer los talleres de nuestra provincia para buscar algún indicio que los ayude a identificar al asesino. Esta tarea, según trascendió, se desarrolla en toda la provincia y tiene como única finalidad descubrir si alguna persona, en las últimas tres semanas, modificó el color a un Fiat Duna bordó. La Policía, siempre según la versión oficial, identificó a más de 100 Fiat Duna bordó, pero ninguno de ellos, por el momento, resultó ser el que está buscando. Por eso no descartan que el conductor haya decidido cambiar el aspecto del vehículo. Requisar los talleres no será una tarea sencilla, puesto que nadie sabe a ciencia cierta el número exacto que hay en la provincia.
Sin embargo, los investigadores, en base a las referencias dadas por los remiseros, decidieron comenzar la búsqueda en los sitios a los que ellos acuden.
Según las versiones, estos talleres reúnen características especiales: están ubicados en los barrios de la periferia y funcionan en cualquier espacio físico.
Un logo misterioso











