Piden que se reabran bares del ex Abasto

Los propietarios criticaron las clausuras de los locales que funcionan en la zona donde el 26 de febrero estuvo Paulina Lebbos antes de desaparecer.

OPERATIVO. El lunes fueron clausurados locales del ex Abasto. LA GACETA / INES QUINTEROS ORIO
OPERATIVO. El lunes fueron clausurados locales del ex Abasto. LA GACETA / INES QUINTEROS ORIO
09 Marzo 2006
"La zona del ex Mercado de Abasto antes era una zona roja, donde reinaban la vagancia, la prostitución, el juego y las drogas. Con la llegada de los bares se urbanizó el sector, se lo iluminó y se lo revalorizó", destacó Fernando Morales, dueño de tres locales que forman parte del complejo al que cada noche de fin de semana acuden unas 10.000 personas.
Morales y Fernando Gallo, encargado de otro local, se mostraron en contra de la decisión de a Municipalidad, que el lunes clausuró 10 de los 13 bares que funcionan en el ex Abasto, zona donde Paulina Lebbos estuvo antes de desaparecer, el 26 de febrero.
Los empresarios, junto a los propietarios de los otros locales cerrados, pedirán hoy al municipio que se levanten las clausuras, las que calificaron de irregulares. "No se puede clausurar negocios que no están funcionando. La Municipalidad dice que fue el sábado y detectó que en los bares había gente bailando, pero eso no consta en los libros de los comercios", sostuvo Morales, quien negó haber declarado la información publicada en la edición del martes de LA GACETA, respecto de que el Gobierno clausuró los bares del ex Abasto para buscar responsables en el caso Lebbos.
Los propietarios de los bares de la zona aclararon que todos cuentan con las habilitaciones -definitivas o provisorias- para trabajar y que si algún funcionario considera que se ha contravenido una norma están dispuestos a regularizar su situación. "Pedimos que levanten las clausuras y que nos expliquen qué es lo que nos falta, para que podamos seguir invirtiendo. Nos interesa la seguridad de nuestros clientes tanto o más que a las autoridades", dijeron. Morales añadió que para habilitar los comercios el municipio jamás le informó sobre las normas que tenía que cumplir. "Con la visita de los inspectores uno se va enterando", agregó.
Los comerciantes destacaron que cada noche les pagan a más de 70 personas de seguridad para controlar el sector. "El Estado no envía policías ni hay control de remises. Es inexplicable en un lugar al que asisten 10.000 personas por noche", añadió Gallo.



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