Contra reloj

Análisis por Juan Manuel Montero

09 Marzo 2006
Pasan los días y la familia de Paulina Lebbos está cada vez más desesperada. Sucede que en los casos de desaparición de personas el tiempo es el peor enemigo. Cuanto más transcurren horas las pistas se hacen más débiles y las posibilidades de encontrarla se desvanecen. El caso demuestra una vez más que en Tucumán puede sobrar material humano, pero que tecnológicamente estamos en pañales. Ni la Justicia ni la Policía cuentan con los medios necesarios para encarar una investigación de este tipo. Sustentan su trabajo en la voluntad y en la experiencia, pero en el siglo XXI eso no alcanza. Para peor, son cada vez más fuertes las versiones que indican que hay sectores vinculados a la seguridad que están atentando seriamente contra la investigación, descontentos que apuestan a que el titular del Ministerio de Seguridad, Pablo Baillo, y la fuerza que él dirige fracasen. Datos erróneos y pistas sospechosas no dejan a los investigadores descubrir la verdad. La vida de un ser humano es demasiado importante como para hacer prevalecer los intereses personales.