En Tucumán, no hay soporte técnico para hacer cruces telefónicos en el caso Lebbos

Lo único que se realiza son escuchas en directo, pero no se pueden rastrear las llamadas del pasado. El fiscal decretó el secreto de sumario.

A TRIBUNALES. César Soto, novio de Paulina y padre de su hija, durante la marcha que se realizó hace una semana. El deberá ir a declarar. LA GACETA / JUAN PABO SANCHEZ NOLI
A TRIBUNALES. César Soto, novio de Paulina y padre de su hija, durante la marcha que se realizó hace una semana. El deberá ir a declarar. LA GACETA / JUAN PABO SANCHEZ NOLI
09 Marzo 2006
Estamos en la prehistoria. Esa es la realidad de Tucumán en lo que se refiere a sistemas informáticos que permitan realizar rastreos y cruces telefónicos. Y son sistemas fundamentales para resolver casos policiales, como sucedió en Buenos Aires con el robo al banco Río de Acassuso. Los familiares de Paulina Lebbos esperaban que les informaran con quién, cuándo y dónde se había comunicado su hija antes de desaparecer, el 26 de febrero, pero les comunicaron que en nuestra provincia es imposible realizar este tipo de medidas por falta de equipos.
Alberto Lebbos, el padre de la adolescente, acompañado por su abogado, Emilio Mrad, se reunió ayer con el gobernador José Alperovich. Según explicó, el mandatario se comprometió a conseguir toda la tecnología necesaria para tratar de dar con el paradero de Paulina. Uno de esos elementos es el sistema Excalibur que, según explicaron los especialistas, sirve para rastrear las llamadas que realizó y recibió Lebbos en su celular. "Nos confirmó que personal de Gendarmería, Policía Federal y hasta la Side participarán de la investigación", comentó el subsecretario de la Juventud.
Sin embargo, este sistema, que se hizo conocido durante la investigación del crimen del fotógrafo José Luis Cabezas, ya es considerado obsoleto. En Buenos Aires, la Policía Bonaerense y la Federal utilizan el VAIC II (ver Alta...), que sirvió para detectar a los responsables del crimen del joven Axel Blumberg.
Actualmente, según fuentes judiciales, con una orden de un juez, personal de Observaciones Judiciales de la SIDE puede realizar escuchas telefónicas y, de esta forma, obtener datos importantes, pero es un trabajo muy complicado y el análisis de los datos lleva bastante tiempo (hay que desgrabar, a veces, decenas de casetes). Por otra parte, las empresas de telefonía móvil pueden saber desde qué zona se realizó una llamada -no su ubicación exacta-, pero no se pueden hacer cruces telefónicos, o sea, saber con quién se habló, durante cuánto tiempo y en qué horario, dijeron en la Policía.
"Hablamos con el gobernador ya que el es el único que nos puede ayudar a conseguir la tecnología necesaria. Estamos hablando de la vida de una persona, y nos parece que se debe recurrir a todos los medios existentes", indicó Mrad.

Decisión judicial

Ayer, el fiscal Alejandro Noguera decidió ordenar el secreto de sumario durante diez días. Lebbos apoyó la resolución. "Nos parece que dio un paso correcto. Sabemos que está realizando un gran trabajo y que, por el momento, ordenó realizar todas las medidas que le pedimos", indicó.
Uno de los puntos que llevó al fiscal a ordenar el secreto de sumario es el caudal de información que está recibiendo, que hace que la causa se está haciendo cada vez más compleja. Anoche, junto con sus colaboradores, analizaba el expediente para tratar de descartar las pistas que parezcan menos creíbles. "Nosotros no queremos que se descarte absolutamente nada ni a nadie; ni siquiera a sus allegados", afirmó al respecto Lebbos. Hasta el momento no prestó declaración César Soto, novio de Paulina y padre de la hija de esta. A la casa de él se dirigía la joven cuando desapareció, según declaró Virginia Mercado, una amiga que subió al remise con Lebbos y que ya prestó declaración en la causa. Tampoco lo hizo Jorge Jiménez, amigo de la pareja e hijo del chofer de un camión al que se le realizaron pericias para tratar de determinar si la joven estuvo en ese vehículo antes de desaparecer.