25 Febrero 2006 Seguir en 
“Le pedimos a la población que, si sabe dónde hay gente vendiendo drogas, haga la denuncia. Pueden hacerla de forma anónima, porque la ley los protege”, aseguró Fabián Salvatore quien, junto con el comisario Mario Rojas, está al frente de la Dirección de Drogas Peligrosas (Digedrop).
El funcionario policial reconoció que no es justo catalogar algunos barrios como centros de venta de sustancias. “Hay zonas más calientes que otras, pero necesitamos de la colaboración de la comunidad para acabar con los narcotraficantes”, añadió.
Salvatore recordó que la ley permite a las fuerzas de seguridad actuar a partir de una denuncia anónima. “Por eso pedimos a las personas que tengan información concreta que nos la haga llegar; no deben temer, porque serán protegidos”, insistió.
Los titulares de la Digedrop reconocieron que es alarmante el nivel de consumo de drogas entre los jóvenes. “Este flagelo no respeta clases sociales ni lugares. La primera prevención debe hacerse en el seno de la familia, y después la sociedad debe colaborar con la lucha”, explicó Salvatore, e insistió en que cada vez son más los casos en que los padres descubren que sus hijos son adictos sólo cuando estos fueron aprehendidos por la Policía.
“La situación es muy clara. Por más que secuestremos 1.000 kilos de droga por día, mientras haya un adicto seguirá existiendo el negocio, porque habrá una persona que querrá comprar. La prevención no sólo consiste en acabar con los narcotraficantes, aquí la educación es clave para terminar con esta historia”, señaló el experto.
El funcionario policial reconoció que no es justo catalogar algunos barrios como centros de venta de sustancias. “Hay zonas más calientes que otras, pero necesitamos de la colaboración de la comunidad para acabar con los narcotraficantes”, añadió.
Salvatore recordó que la ley permite a las fuerzas de seguridad actuar a partir de una denuncia anónima. “Por eso pedimos a las personas que tengan información concreta que nos la haga llegar; no deben temer, porque serán protegidos”, insistió.
Los titulares de la Digedrop reconocieron que es alarmante el nivel de consumo de drogas entre los jóvenes. “Este flagelo no respeta clases sociales ni lugares. La primera prevención debe hacerse en el seno de la familia, y después la sociedad debe colaborar con la lucha”, explicó Salvatore, e insistió en que cada vez son más los casos en que los padres descubren que sus hijos son adictos sólo cuando estos fueron aprehendidos por la Policía.
“La situación es muy clara. Por más que secuestremos 1.000 kilos de droga por día, mientras haya un adicto seguirá existiendo el negocio, porque habrá una persona que querrá comprar. La prevención no sólo consiste en acabar con los narcotraficantes, aquí la educación es clave para terminar con esta historia”, señaló el experto.
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