25 Febrero 2006 Seguir en 
"Si no lo mata la droga, lo terminará matando la persona a la que quiera robarle o la misma Policía cuando intente detenerlo. Está muy enfermo, necesita ayuda", aseguró a LA GACETA C.J., madre de "Berny", un menor de 17 años que fue aprehendido por haber asaltado con un cuchillo a un remisero. El desesperado pedido de auxilio de la mujer toma mayor peso si se tiene en cuenta que por lo menos en un 80% los chicos que tienen alguna causa en la Justicia son adictos a las drogas, informaron en Tribunales.
Esta mujer, V.N., hermana de "Bilardo" -otro joven de 18 años que está aprehendido por un robo-, y A.B.F, abuela de "Pipí" -el menor de 13 que cometió tres asaltos en menos de seis horas-, se conocieron ayer en Tribunales. Después de mantener una breve charla se dieron cuenta de que estaban viviendo el mismo infierno.
"Siempre la consiguen"
"Son enfermos y pueden llegar a hacer cualquier cosa para conseguir el dinero que utilizan para adquirir drogas. Para colmo, no importa por dónde anden: siempre la consiguen. En ?La Bombilla?, en ?El Sifón? o en ?Villa 9 de Julio? se la consigue como si se tratara de caramelos", explicaron.
Pegamento, pastillas y marihuana -en ese orden- son, según estas mujeres, las sustancias que les hacen perder la conciencia a los menores. "Ellos esperan que salgamos a trabajar para drogarse. No podemos controlarlos. Necesitamos ayuda; queremos mandarlos a un lugar donde puedan rehabilitarse", especificó V.N.
Nora Wexler y Raúl Ruiz, los jueces de menores del Centro Judicial de la capital, saben perfectamente que la adicción a las drogas está directamente ligada a la ola de delincuencia juvenil. Pero el problema es que los centros de rehabilitación de la provincia no pueden atender la gran demanda existente.
Los magistrados sólo cuentan con los programas provinciales de lucha contra las adicciones y con los profesionales de los hospitales públicos. "Es un problema, porque muchas veces los padres no pueden conseguir turnos para que los atiendan los especialistas, y los centros que existen en Tucumán tampoco cuentan con la capacidad necesaria. Aquí debe quedar claro que detrás de cada caso hay una problemática distinta", reconoció Wexler.
En nuestra provincia hay un solo lugar para internar a los menores adictos que tienen problemas con la ley. Se trata del Instituto Roca, que está colapsado. La otra opción -que no es muy utilizada- es ordenar el traslado de esos chicos a centros de atención en Salta o en Buenos Aires.
Los especialistas también se mostraron muy preocupados por esta situación. "No sólo es grave el hecho de que el 80% de los menores que cometen delitos sea adicto a las drogas, sino que ha crecido el nivel de violencia de los delitos que cometen. Y la ingesta de sustancias prohibidas tiene mucho que ver en ello", señaló una alta fuente de tribunales.
Esta mujer, V.N., hermana de "Bilardo" -otro joven de 18 años que está aprehendido por un robo-, y A.B.F, abuela de "Pipí" -el menor de 13 que cometió tres asaltos en menos de seis horas-, se conocieron ayer en Tribunales. Después de mantener una breve charla se dieron cuenta de que estaban viviendo el mismo infierno.
"Siempre la consiguen"
"Son enfermos y pueden llegar a hacer cualquier cosa para conseguir el dinero que utilizan para adquirir drogas. Para colmo, no importa por dónde anden: siempre la consiguen. En ?La Bombilla?, en ?El Sifón? o en ?Villa 9 de Julio? se la consigue como si se tratara de caramelos", explicaron.
Pegamento, pastillas y marihuana -en ese orden- son, según estas mujeres, las sustancias que les hacen perder la conciencia a los menores. "Ellos esperan que salgamos a trabajar para drogarse. No podemos controlarlos. Necesitamos ayuda; queremos mandarlos a un lugar donde puedan rehabilitarse", especificó V.N.
Nora Wexler y Raúl Ruiz, los jueces de menores del Centro Judicial de la capital, saben perfectamente que la adicción a las drogas está directamente ligada a la ola de delincuencia juvenil. Pero el problema es que los centros de rehabilitación de la provincia no pueden atender la gran demanda existente.
Los magistrados sólo cuentan con los programas provinciales de lucha contra las adicciones y con los profesionales de los hospitales públicos. "Es un problema, porque muchas veces los padres no pueden conseguir turnos para que los atiendan los especialistas, y los centros que existen en Tucumán tampoco cuentan con la capacidad necesaria. Aquí debe quedar claro que detrás de cada caso hay una problemática distinta", reconoció Wexler.
En nuestra provincia hay un solo lugar para internar a los menores adictos que tienen problemas con la ley. Se trata del Instituto Roca, que está colapsado. La otra opción -que no es muy utilizada- es ordenar el traslado de esos chicos a centros de atención en Salta o en Buenos Aires.
Los especialistas también se mostraron muy preocupados por esta situación. "No sólo es grave el hecho de que el 80% de los menores que cometen delitos sea adicto a las drogas, sino que ha crecido el nivel de violencia de los delitos que cometen. Y la ingesta de sustancias prohibidas tiene mucho que ver en ello", señaló una alta fuente de tribunales.








