DRAMA. La película muestra las penurias de los soldados argentinos. LA GACETA / C
05 Febrero 2006 Seguir en 

No se equivocó Tristán Bauer al obstinarse en vencer todas las dificultades que se le presentaron durante la realización de “Iluminados por el fuego”. La historia del ex combatiente de Malvinas que regresa a las islas después de la contienda para cerrar un capítulo intenso en su vida caló hondo en las preferencias del público local pero también se reveló como un tema de atractivo universal. La película ya se alzó con el Premio Especial del Jurado en el Festival de San Sebastián y con el galardón a la Mejor Película de Habla Hispana en la XX edición de los Premios Goya, en España.
La realización de un filme con escenas bélicas plantea problemas que los escasos presupuestos de producción de la industria local pueden convertirse en insolubles; sin embargo, Bauer y su equipo consiguieron el clima apropiado para describir las penurias de los improvisados soldados argentinos que, con apenas 18 años de edad, se vieron envueltos en una desigual confrontación con un ejército profesional y perfectamente entrenado. Otro de los aciertos del filme es la descripción de las secuelas que el conflicto dejó en aquellos jóvenes, muchos de los cuales terminaron suicidándose.
La película cuenta con un tucumano en su plantel técnico. El director de fotografía, Javier Juliá, nació en nuestra provincia, aunque estudió y desarrolló su carrera en Buenos Aires.
La realización de un filme con escenas bélicas plantea problemas que los escasos presupuestos de producción de la industria local pueden convertirse en insolubles; sin embargo, Bauer y su equipo consiguieron el clima apropiado para describir las penurias de los improvisados soldados argentinos que, con apenas 18 años de edad, se vieron envueltos en una desigual confrontación con un ejército profesional y perfectamente entrenado. Otro de los aciertos del filme es la descripción de las secuelas que el conflicto dejó en aquellos jóvenes, muchos de los cuales terminaron suicidándose.
La película cuenta con un tucumano en su plantel técnico. El director de fotografía, Javier Juliá, nació en nuestra provincia, aunque estudió y desarrolló su carrera en Buenos Aires.






