El fantasma petrolero

Por Angel Anaya. El tema Repsol da elementos para analizar la política energética de los últimos años.

28 Enero 2006

BUENOS AIRES.- Las rápidas decisiones de Evo Morales respecto de nacionalización del petróleo han obligado a Repsol a reducir en su operatoria empresaria las reservas probadas, pero la consecuencia de la situación es más delicada para nuestro país. Repsol YPF debió retirarse rápidamente de la Bolsa porteña con un derrumbe del 12.5%, perdió 8 puntos en Madrid y anunció además que sus reservas de gas y de petróleo en la Argentina para más de 10 años quedaron reducidas a nueve. El presidente de la empresa, Antonio Brufau, anunció que las inversiones previstas para nuestro país hace dos meses se mantendrán, pero que la nueva realidad requerirá volver a la importación, como ocurrió hasta 1992 -cuando las reservas comprobadas eran de 25 años-, en los próximos dos o tres años. Tales hechos y anuncios, que fueron precedidos tiempo atrás por el conflicto con Shell, no han encontrado hasta el momento respuestas o comentarios en el gobierno, pero sus consecuencias se vinculan a la falta de inversiones suficientes para la localización de reservas. Desde 1998, la producción petrolera fue disminuyendo, mientras las perspectivas políticas del país mantenían en expectativa a las empresas del sector.
Después, la indefinición en materia de tarifas de servicios públicos alargó esa abstención relativa de los inversores, con el resultado que la decisión boliviana ha puesto en evidencia. Mucho indica que el Gobierno parece interesarle más en la participación en el costoso gasoducto gigante con Venezuela y Brasil -20.000 millones de dólares- que en esos acuerdos locales.

Cerco a los ganaderos
La discusión acalorada entre el Gobierno y los productores de carne desplazó el inesperado problema de las reservas de gas y petróleo, que difícilmente tenga alguna respuesta antes de finalizar la semana. Más urgente, sin duda, es el problema de los precios, y los productores ganaderos recibieron una nueva medida de cerco oficial con la creación de un registro de exportadores que asegure que la carne llegue con precios acordes al bolsillo de los argentinos, según expresión de la ministra Felisa Miceli. Los ganaderos deberán contar ahora con un permiso de exportación, otra traba más en la escalada que incluye el mantenimiento de las retenciones impositivas para exportar, lo que suscitó ya nuevos rechazos. Por su parte, los productores de carne pudieron demostrar que no hubo bloqueo del mercado de Liniers, pues simultáneamente se registraron accesos récords de novillos con caída de 4 centavos en los precios. La pelea entre el Gobierno y los productores deja para la semana próxima la definición sobre un paro que ahora entra en una nueva sesión discursiva. Entretanto, la inflación sigue haciendo guiños a los pronosticadores especializados. (De nuestra Sucursal)

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