Realidad virtual

Por Gustavo Martinelli. La tecnología borra el límite entre la verdad y la ficción.

28 Enero 2006
Es posible que, dentro de 50 años, los automóviles ya no circulen por carreteras, sino que vuelen por los aires. Puede que dentro de 100 años Marte sea una colonia terráquea o que la Luna se convierta en un destino turístico en las próximas décadas. Pero todos estos futuros posibles no importan tanto como el presente. Sobre todo porque, en este nuevo milenio, sólo hay una gran sombra que se cierne sobre la humanidad. Y no son los problemas ambientales, la violencia o las enfermedades. Es algo invisible que rodea a todos y que fue aceptado de buen grado sin que nadie se dé cuenta de lo que puede traer aparejado: la realidad virtual.
En 1994 el filme "Forrest Gump", protagonizado por Tom Hanks, resultó un éxito de taquilla en todo el mundo por sus escenas en las que el actor hablaba tranquilamente con personas que estaban muertas desde hacía varias decenas de años. Muchos espectadores se llevaron las manos a la cabeza al darse cuenta de que, a partir de entonces, no se podría saber en qué creer, pero fueron tachados de alarmistas y exagerados. Luego vinieron "Final Fantasy", "Episodio I, II y III", "Hombres de negro", "Stuart Little I y II", "El expreso polar" y tantas otras que generaron asombro.
Pero este año, los actores virtuales parecen ser los protagonistas del nuevo cine. El realizador de "El señor de los anillos", Peter Jackson, es un ejemplo de ello, ya que volvió a repetir una hazaña tecnológica que había usado en 2000 para crear un personaje que ya tiene fama propia: Gollum. Ahora, el mismo actor que dio vida al personaje de la trilogía, puso su cuerpo para crear al monstruoso King Kong, que sigue asustando en las salas tucumanas.
Pero, Hollywood aún depara muchas sorpresas. De hecho en la nueva película de Superman, que se estrenará en mayo, se resucita virtualmente al legendario actor Marlon Brando (fallecido en 2004), que hizo de padre del superhéroe en la primera película. Las imágenes que por el momento se han podido ver demuestran que, para muchos, será casi imposible distinguir a ese montón de polígonos y cifras encriptadas de un verdadero ser humano si no se les informa antes. Y esto no es más que el principio. George Lucas, uno de los máximos defensores de la tecnología digital, ya ha dicho en varias entrevistas que en un futuro no muy lejano los actores reales podrán ser sustituidos por otros creados por computadora. Serán los actores perfectos: jamás dirán que no quieren hacer una escena si no les cambian el diálogo; no llegarán tarde al rodaje; no discutirán nada; no exigirán ninguna excentricidad ni cobrarán fortunas. Tom Hanks, que interpretó a cuatro personajes virtuales en "El expreso polar", es, en cambio, uno de los pocos que minimizan el fenómeno. "El talento sigue siendo necesario", aclaró en una oportunidad en que se lo cuestionó por participar en una película donde los actores eran dibujos animados.
¿Qué se puede esperar entonces del futuro? En rigor, la humanidad se encuentra en el principio de un cambio que no sólo afectará al cine, sino a la sociedad entera. ¿Alguien puede imaginar tener un Presidente virtual? ¿Y un Papa infográfico? Y luego el gran problema: ¿quién manejará a estas marionetas? El director Ridley Scott, en su película "Blade Runner", ya vaticinaba este terrible dilema: no saber distinguir entre qué es lo real y qué no lo es. Muchos adolescentes adictos a los juegos electrónicos y al chateo (una forma virtual de hacer relaciones sociales) están ante una situación similar. Para ellos, gran parte de la realidad pasa por ese universo donde el chip es rey y la pantalla de la PC la ventana para mirar el mundo. Puede que la ficción supere a la realidad y acabe devorando a todos. A lo mejor suena muy fantástico, pero ¿quién dice que no puede ocurrir? ¿Y quién dice que no está ocurriendo ahora?

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