12 Enero 2006 Seguir en 
Los vecinos del pasaje Lucía Aráoz comienzan a ver en estos días la concreción de un largo anhelo, ya que se inició la pavimentación de dos cuadras de esa arteria, luego de que pasaron 14 años juntando dinero para pagar las obras.
Esta circunstancia tiene una significación especial en estos momentos, en que la Municipalidad se encuentra realizando trabajos de mejora en la ciudad luego de que durante muchos años nada se hizo, o muy poco. De hecho, como la capacidad de ahorro de los vecinos del pasaje fue menguada por distintas vicisitudes -las crisis financieras y el corralito de 2001-, la administración municipal completó los fondos necesarios para hacer el trabajo, si bien se utilizó y se valorizó el dinero aportado por los habitantes del barrio.
Precisamente este esfuerzo de la gente es lo que marca la importancia de este hecho, puesto que la colaboración vecinal en obras públicas ayuda a que el vecino sienta ese trabajo como propio. Eso redundará en un cuidado de la cosa pública parecido al que se tiene con las pertenencias particulares. Es decir que se cuida la calle como si fuera la casa. Ese es el gran valor de este tipo de obras, y vale la pena estimular esta forma de trabajo.
Esta circunstancia tiene una significación especial en estos momentos, en que la Municipalidad se encuentra realizando trabajos de mejora en la ciudad luego de que durante muchos años nada se hizo, o muy poco. De hecho, como la capacidad de ahorro de los vecinos del pasaje fue menguada por distintas vicisitudes -las crisis financieras y el corralito de 2001-, la administración municipal completó los fondos necesarios para hacer el trabajo, si bien se utilizó y se valorizó el dinero aportado por los habitantes del barrio.
Precisamente este esfuerzo de la gente es lo que marca la importancia de este hecho, puesto que la colaboración vecinal en obras públicas ayuda a que el vecino sienta ese trabajo como propio. Eso redundará en un cuidado de la cosa pública parecido al que se tiene con las pertenencias particulares. Es decir que se cuida la calle como si fuera la casa. Ese es el gran valor de este tipo de obras, y vale la pena estimular esta forma de trabajo.







