La negación, en este caso, es la génesis del error. Pero parece que el tema genera escozor, y, por lo tanto, es mejor cubrirlo con la alfombra. Ya son demasiados los indicios al respecto y, sin embargo, la estrategia, para afuera, sigue siendo la misma: desmentir. Pero va siendo hora de que las fuerzas de seguridad que trabajan en la provincia, bajo la supervisión de la Justicia Federal, adviertan que el narcotráfico ha posado su mirada en Tucumán, y tiene a la provincia como una de sus bases de operaciones.
Pruebas, a montones. Los secuestros de cocaína de 2004 superaron los 160 kilos, una cifra pocas veces alcanzada en la provincia. Se incautaron de más de 70 kilos de marihuana, una droga que, si bien se consume mucho, no tiene a Tucumán como camino obligado hacia la Capital Federal. Por primera vez se secuestraron plantas de amapola, con las cuales se produce opio. En marzo, se supo que un poderoso financista de operaciones de droga era buscado en Tucumán, según fuentes judiciales, en donde tendría varios inmuebles. Poco tiempo antes se había descubierto en Las Talitas a un hombre que, en un laboratorio clandestino, estaba estirando nueve kilos de pasta base. Y a final de año, en lo que fue el operativo más importante de 2005, se secuestraron 753 kilos de cocaína en Buenos Aires que habían estado en nuestra provincia, en una vivienda ubicada a pocos kilómetros de Alberdi, en lo que se conoció como el operativo "Carbón Blanco 2". En 2004 se realizó uno de los secuestros más grandes de pastillas de éxtasis, mientras que en los juzgados federales, todos los días, ingresa una causa relacionada con drogas. Así como aumentó el tráfico, aumentó el consumo, y por ende, el comercio. Hay sectores que se resisten a revelar qué está pasando, ya que esto obligaría a cambiar algunas estrategias. Se sabe, y no pasa únicamente en Tucumán, que siempre hay una lucha silenciosa entre las fuerzas de seguridad encargadas de combatir el narcotráfico, y que muchos de ellos literalmente no se soportan. Es por eso que, muchas veces, cuando una hace un operativo, la otra replica con uno igual o mayor de importante. Gendarmería Nacional y la Dirección de Drogas Peligrosas de la Policía Provincial están al frente en lo que hace a los procedimientos realizados. Por detrás vienen las dos dependencias de la Federal, la delegación y drogas peligrosas, y en menor medida (por sus funciones específicas), la Policía de Seguridad Aeroportuaria.
Hace tres años, muchos de estos investigadores se quejaban, por lo bajo, de que los jueces federales de Tucumán no les daban las órdenes de allanamiento correspondientes luego de una investigación. Pero eso, en los últimos meses ha cambiado, y parecen ser los mismos Jorge Parache y Felipe Federico Terán quienes motorizan los casos. Luego del operativo "Carbón Blanco 2", una investigación liderada por el juez federal de Salta, Abel Cornejo, quien le pidió colaboración a Terán para seguir el caso en Tucumán, el comandante principal Ricardo Cirrincione, jefe del Escuadrón 55 "Tucumán" de Gendarmería, advirtió que la provincia seguía siendo una zona de paso, y que no había que preocuparse. Pero las pruebas indican lo contrario. Entre Salta y Tucumán hay un eje (por las rutas 40, 307 y 9), que permite a los traficantes desembarcar en la Capital Federal, y desde allí a otros países. Así como, cada tanto, se secuestran cargamentos de droga, son 10 veces más los que pueden pasar los controles sin que se los detecte.
Entonces, se debe reforzar la lucha. Dejar de lado egoísmos y trabajar en conjunto, incluso con otras provincias; y hacer tareas de inteligencia y detener a los traficantes. El Estado también debe invertir para ganar; cada uno por su lado, no logrará nada. Esta batalla se gana entre todos, o directamente se pierde.
11 Enero 2006 Seguir en 







