09 Enero 2006 Seguir en 
El robo-arrebato es el delito que más víctimas suma en la capital, según una encuesta realizada por el Ministerio de Seguridad Ciudadana. Por medio de un relevamiento de datos, realizado entre unos 60.000 vecinos de la capital, en un total de 15.000 hogares (en el 65 % de los barrios), casi un 30 % fue víctima de un delito durante 2005.
Hay zonas en las que el índice de victimización alcanzó más de un 40 %. El barrio Alejandro Heredia, considerado la zona más peligrosa, presentó casi un 60 % de delitos. En segundo lugar están la Costanera y Villa 90, en Villa Luján. En barrios como Floresta, ATE, Villa Belgrano y Villa Muñecas se produjo el 41% de los delitos cometidos en la capital.
Los más afectados
Los comerciantes son los más perjudicados ya que permanecen expuestos a cualquier tipo de asalto. Los comercios más asaltados están en Alem al 2.700, en las manzanas atravesadas por la calle Jujuy al 4.000; en esquina Norte y en microcentro. Según los 1.200 comerciantes encuestados, la mayoría de los robos fue realizada por descuidistas y mecheras. La zona que encierran las avenidas Alem, Colón, Independencia y Roca mostraron un 22% de delincuencia. Allí, de las personas que sufrieron algún delito, el 24 % fue víctima dos veces en un mismo año. Según el Ministerio de Seguridad, el área mayormente problemática es cubierta por la seccional 13a, es decir Villa Alem, Barrio 11 de Marzo y Alejandro Heredia.
Los barrios con menor índice de victimización (con un 22 %) son La Bombilla, El Sifón (16.3%) y Trulalá (24.8%)
En la capital, no hay zonas en donde el índice de victimización sea menor al 10%. El 90 % de los delitos, de los que fueron víctimas los vecinos, ocurrió en la calle y en el mismo barrio en el que viven. Entre los elementos sustraídos por los delincuentes aparecen, en primer lugar, las bicicletas y las motos. Les siguen el dinero, los electrodomésticos, las joyas y la ropa. En el 40 % de los delitos, aparecen las armas.
El 58 % de los vecinos encuestados les teme, principalmente, a los robos-arrebato. En segundo lugar, al hurto, al asalto y a las lesiones. Los problemas que más preocupan, en casi todos los barrios, son el alcoholismo, la drogadicción, los conflictos con menores, los ruidos molestos y las patotas.
Los ladrones están siempre al acecho en Villa 9 de Julio
Una de las zonas más afectadas por el delito es Villa 9 de julio. Según afirman sus habitantes, los asaltos son una constante y aseguran que algunas de las posibles causas podrían ser la falta de luz en las calles y los terrenos baldíos, que sirven de refugio para los delincuentes.
Los vecinos viven con miedo y prefieren, por seguridad, permanecer en sus hogares. “Tengo miedo, incluso cuando estoy adentro de mi propia casa. Todos los días pasa algo malo en este lugar. Muchos chicos se drogan y salen a robar a quien se le cruce”, comentó Olga.
Según los testimonios, la falta de luz y los terrenos baldíos incentivan a los delincuentes a que cometan los asaltos. “Durante la noche, no podemos caminar por las calles ya que están oscuras y los delincuentes se aprovechan de eso. A mi hermana, que está embarazada, la asaltaron en la parada de colectivos, porque estaba oscuro y no había nadie. Le robaron plata y la ropa que tenía puesta”, dijo Roxana.
Algunos remiseros prefieren no entrar al barrio. “Una noche intenté tomar un remise para volver a mi casa con mis hijas. Cuando les decía a cada chofer hacia donde iba, preferían no llevarme. Por suerte un hombre se animó a traernos”, explicó una joven que atiende un local de quiniela. Los más perjudicados son los comerciantes. “Ya me asaltaron dos veces. Los delincuentes no dejaban de apuntarme. Está todo oscuro y justo al lado de mi negocio hay un baldío, lugar en donde se ocultan los asaltantes. No se puede trabajar así. A veces, cuando la Policía se entera, tampoco hace nada”, aclaró el dueño de una despensa. La Legislatura aprobó la habilitación de tres nuevas fiscalías que, desde mediados de 2006, funcionarán en Villa 9 de Julio, en San Cayetano y en Villa Alem. En Villa 9 de Julio, los vecinos esperan que, de esta manera, haya más seguridad. “Espero que ahora haya menos asaltos. Y que la Justicia actúe de una manera más veloz. Es un barrio muy peligroso”, afirmó Pedro Suárez, un vendedor ambulante que vive en la villa.
“Los delitos que caracterizan a Villa 9 de Julio, últimamente, son los arrebatos de celulares, de carteras y de bicicletas. No hay muchas denuncias por asaltos en comercios. Aunque en los almacenes, una vez al mes, se roban balanzas y algunos comestibles, estos son, en todos los casos, robos esporádicos”, dijeron fuentes policiales.
Para mediados de este año, la Policía de la Provincia, en forma conjunta con la Nación, espera implementar un sistema de redes que les permitirá analizar el delito. La Red Unificada de Inteligencia Criminal (Redunic) es un medio de información y comunicaciones que interconecta a los integrantes del Sistema de Seguridad Interior con la Dirección Nacional de Inteligencia Criminal (Dinic). Además de proporcionar las bases para la elaboración de políticas y estrategias adecuadas, permitirá investigar cuáles son las causas que llevan a las personas a cometer delitos. “Es un adelanto tecnológico muy importante”, dijo Hevia.
Hay zonas en las que el índice de victimización alcanzó más de un 40 %. El barrio Alejandro Heredia, considerado la zona más peligrosa, presentó casi un 60 % de delitos. En segundo lugar están la Costanera y Villa 90, en Villa Luján. En barrios como Floresta, ATE, Villa Belgrano y Villa Muñecas se produjo el 41% de los delitos cometidos en la capital.
Los más afectados
Los comerciantes son los más perjudicados ya que permanecen expuestos a cualquier tipo de asalto. Los comercios más asaltados están en Alem al 2.700, en las manzanas atravesadas por la calle Jujuy al 4.000; en esquina Norte y en microcentro. Según los 1.200 comerciantes encuestados, la mayoría de los robos fue realizada por descuidistas y mecheras. La zona que encierran las avenidas Alem, Colón, Independencia y Roca mostraron un 22% de delincuencia. Allí, de las personas que sufrieron algún delito, el 24 % fue víctima dos veces en un mismo año. Según el Ministerio de Seguridad, el área mayormente problemática es cubierta por la seccional 13a, es decir Villa Alem, Barrio 11 de Marzo y Alejandro Heredia.
Los barrios con menor índice de victimización (con un 22 %) son La Bombilla, El Sifón (16.3%) y Trulalá (24.8%)
En la capital, no hay zonas en donde el índice de victimización sea menor al 10%. El 90 % de los delitos, de los que fueron víctimas los vecinos, ocurrió en la calle y en el mismo barrio en el que viven. Entre los elementos sustraídos por los delincuentes aparecen, en primer lugar, las bicicletas y las motos. Les siguen el dinero, los electrodomésticos, las joyas y la ropa. En el 40 % de los delitos, aparecen las armas.
El 58 % de los vecinos encuestados les teme, principalmente, a los robos-arrebato. En segundo lugar, al hurto, al asalto y a las lesiones. Los problemas que más preocupan, en casi todos los barrios, son el alcoholismo, la drogadicción, los conflictos con menores, los ruidos molestos y las patotas.
Los ladrones están siempre al acecho en Villa 9 de Julio
Una de las zonas más afectadas por el delito es Villa 9 de julio. Según afirman sus habitantes, los asaltos son una constante y aseguran que algunas de las posibles causas podrían ser la falta de luz en las calles y los terrenos baldíos, que sirven de refugio para los delincuentes.
Los vecinos viven con miedo y prefieren, por seguridad, permanecer en sus hogares. “Tengo miedo, incluso cuando estoy adentro de mi propia casa. Todos los días pasa algo malo en este lugar. Muchos chicos se drogan y salen a robar a quien se le cruce”, comentó Olga.
Según los testimonios, la falta de luz y los terrenos baldíos incentivan a los delincuentes a que cometan los asaltos. “Durante la noche, no podemos caminar por las calles ya que están oscuras y los delincuentes se aprovechan de eso. A mi hermana, que está embarazada, la asaltaron en la parada de colectivos, porque estaba oscuro y no había nadie. Le robaron plata y la ropa que tenía puesta”, dijo Roxana.
Algunos remiseros prefieren no entrar al barrio. “Una noche intenté tomar un remise para volver a mi casa con mis hijas. Cuando les decía a cada chofer hacia donde iba, preferían no llevarme. Por suerte un hombre se animó a traernos”, explicó una joven que atiende un local de quiniela. Los más perjudicados son los comerciantes. “Ya me asaltaron dos veces. Los delincuentes no dejaban de apuntarme. Está todo oscuro y justo al lado de mi negocio hay un baldío, lugar en donde se ocultan los asaltantes. No se puede trabajar así. A veces, cuando la Policía se entera, tampoco hace nada”, aclaró el dueño de una despensa. La Legislatura aprobó la habilitación de tres nuevas fiscalías que, desde mediados de 2006, funcionarán en Villa 9 de Julio, en San Cayetano y en Villa Alem. En Villa 9 de Julio, los vecinos esperan que, de esta manera, haya más seguridad. “Espero que ahora haya menos asaltos. Y que la Justicia actúe de una manera más veloz. Es un barrio muy peligroso”, afirmó Pedro Suárez, un vendedor ambulante que vive en la villa.
“Los delitos que caracterizan a Villa 9 de Julio, últimamente, son los arrebatos de celulares, de carteras y de bicicletas. No hay muchas denuncias por asaltos en comercios. Aunque en los almacenes, una vez al mes, se roban balanzas y algunos comestibles, estos son, en todos los casos, robos esporádicos”, dijeron fuentes policiales.
Problemas por falta de urbanización
El subsecretario de Control de Gestión del Ministerio de Seguridad Ciudadana, Fernando Hevia, dijo que el delito callejero es el más corriente: robo de estéreos, de celulares, de bicicletas y de carteras, entre otros. A su vez explicó: “la mayoría de delitos se registra en barrios que no se encuentran muy urbanizados”. También comentó que, por lo general, las zonas más alejadas del centro son las que más problemas presentan. “El delito se agrupa en zonas marginales, en donde también hay asentamientos. Es común que en esos lugares se genere la cultura de la ilegalidad”, explicó.Para mediados de este año, la Policía de la Provincia, en forma conjunta con la Nación, espera implementar un sistema de redes que les permitirá analizar el delito. La Red Unificada de Inteligencia Criminal (Redunic) es un medio de información y comunicaciones que interconecta a los integrantes del Sistema de Seguridad Interior con la Dirección Nacional de Inteligencia Criminal (Dinic). Además de proporcionar las bases para la elaboración de políticas y estrategias adecuadas, permitirá investigar cuáles son las causas que llevan a las personas a cometer delitos. “Es un adelanto tecnológico muy importante”, dijo Hevia.
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