06 Enero 2006 Seguir en 
Los rostros reflejaban desesperación y resignación a la vez. Desde hace tres años, con gran esfuerzo, llevan adelante su negocio y, en menos de 48 horas, los delincuentes los arruinaron. En la ochava noroeste de Suipacha y Sarmiento, ayer, todo era dolor. “No sabemos qué vamos a hacer. Al menos esperábamos tener una respuesta rápida a nuestros pedidos de seguridad, pero ni eso. Tenemos que defendernos solos”, aseguró Fernando Bergamin, hablándole más a su esposa Marcela Navarro que al periodista de LA GACETA.
El matrimonio es propietario de la firma “Súper Carnes Horacito”. En esa esquina, además de la carnicería, armaron una despensa que recibe a los vecinos para las compras diarias. Es un local familiar, que a los Bergamin les permite subsistir.
“Nunca habíamos tenido problemas -relató Fernando-, y en dos días nos pegaron durísimo. No tenemos mucha idea de cómo vamos a hacer para salir de este problema”.
El martes a la mañana, el matrimonio llegó al local como todos los días para comenzar a atender y se dieron con la desagradable sorpresa de que habían forzado la puerta del costado. “Parece que eligieron lo que se iban a llevar”, destacó Marcela.
Los ladrones, ese día, se apropiaron de 10 jamones, ocho piezas de queso, $ 900, una bicicleta de reparto y una cortadora de fiambre. “Evidentemente, no se pueden llevar todo eso caminando tranquilamente por la avenida, porque corren el riesgo de que alguien los vea. Seguramente se movilizaban en un vehículo y tenían gente haciendo de ‘campana’. Están bien organizados”, indicó Fernando.
Aún dolidos por lo sucedido, decidieron seguir adelante, ya que era la primera vez que les robaban y porque creían que podrían seguir trabajando normalmente. Nunca pensaron que recibirían otro golpe tan pronto.
La sorpresa
Ayer, cuando entraron, no notaron nada raro, hasta que miraron hacia arriba de la heladera comercial. Allí había un hueco en el techo, por donde ingresaron los delincuentes. No se descarta que se trate de las mismas personas. Ayer, el botín fue una máquina cortadora de fiambres (la habían comprado nueva), una balanza, un televisor y mercadería. “Nos destrozaron”, coincidió la pareja, mientras miraba el boquete en el techo.
Según algunos vecinos, a los ladrones los esperaba un Renault 12 rojo y en la esquina había una pareja vigilando que no aparecieran policías. “Después del robo del martes, decidimos dejar las luces encendidas, para que se vea hacia adentro. Así y todo se metieron”, dijo Fernando. Los ladrones encontraron la llave de una de las puertas y salieron tranquilamente, llevándose todo.
“Apenas entramos, a las 7, llamamos a la Policía. Llegaron casi a las 12. Esa no es la respuesta que esperamos”, dijo la mujer. La investigación quedó en manos del personal de la seccional 5a.
“A los delincuentes les pedimos por favor que nos dejen trabajar para recuperarnos. Capaz que ellos nos escuchan”, finalizó el matrimonio.
El matrimonio es propietario de la firma “Súper Carnes Horacito”. En esa esquina, además de la carnicería, armaron una despensa que recibe a los vecinos para las compras diarias. Es un local familiar, que a los Bergamin les permite subsistir.
“Nunca habíamos tenido problemas -relató Fernando-, y en dos días nos pegaron durísimo. No tenemos mucha idea de cómo vamos a hacer para salir de este problema”.
El martes a la mañana, el matrimonio llegó al local como todos los días para comenzar a atender y se dieron con la desagradable sorpresa de que habían forzado la puerta del costado. “Parece que eligieron lo que se iban a llevar”, destacó Marcela.
Los ladrones, ese día, se apropiaron de 10 jamones, ocho piezas de queso, $ 900, una bicicleta de reparto y una cortadora de fiambre. “Evidentemente, no se pueden llevar todo eso caminando tranquilamente por la avenida, porque corren el riesgo de que alguien los vea. Seguramente se movilizaban en un vehículo y tenían gente haciendo de ‘campana’. Están bien organizados”, indicó Fernando.
Aún dolidos por lo sucedido, decidieron seguir adelante, ya que era la primera vez que les robaban y porque creían que podrían seguir trabajando normalmente. Nunca pensaron que recibirían otro golpe tan pronto.
La sorpresa
Ayer, cuando entraron, no notaron nada raro, hasta que miraron hacia arriba de la heladera comercial. Allí había un hueco en el techo, por donde ingresaron los delincuentes. No se descarta que se trate de las mismas personas. Ayer, el botín fue una máquina cortadora de fiambres (la habían comprado nueva), una balanza, un televisor y mercadería. “Nos destrozaron”, coincidió la pareja, mientras miraba el boquete en el techo.
Según algunos vecinos, a los ladrones los esperaba un Renault 12 rojo y en la esquina había una pareja vigilando que no aparecieran policías. “Después del robo del martes, decidimos dejar las luces encendidas, para que se vea hacia adentro. Así y todo se metieron”, dijo Fernando. Los ladrones encontraron la llave de una de las puertas y salieron tranquilamente, llevándose todo.
“Apenas entramos, a las 7, llamamos a la Policía. Llegaron casi a las 12. Esa no es la respuesta que esperamos”, dijo la mujer. La investigación quedó en manos del personal de la seccional 5a.
“A los delincuentes les pedimos por favor que nos dejen trabajar para recuperarnos. Capaz que ellos nos escuchan”, finalizó el matrimonio.
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