Hubo varios asaltos violentos en la zona de Villa 9 de Julio

Dos jóvenes fueron heridos con armas de fuego. Delia Neme de Herrera fue víctima de un arrebato. Robaron $ 10.000 a dos empleados de una fábrica de fideos.

22 Diciembre 2005
En Villa 9 de Julio, varias personas fueron asaltadas entre el lunes y ayer, y dos de ellas resultaron baleadas al resistirse.
José Luis Aballar, de 19 años, del barrio Mataderos, iba en su bicicleta. Cuando llegó a la intersección con calle Panamá, fue interceptado por dos personas armadas. Los asaltantes le exigieron dinero, el teléfono celular y la bicicleta. Aballar intentó resistirse, pero uno de los delincuentes le dio un disparo en la pantorrilla de la pierna derecha. La víctima fue hospitalizada.
En tanto, un joven fue herido de dos disparos en un asalto. Ayer a las 14.30. Jesús Gómez, de 20 años, y su amigo, Julio Rodríguez, de 32, iban en moto por la avenida Martín Berho al 500. Dos hombres, los interceptaron y les apuntaron con sus armas. Los amigos se resistieron y, ante esa reacción, uno de los delincuentes le disparó dos veces a Gómez, en la cabeza y en el tórax. Los asaltantes dejaron la motocicleta tirada en la vereda y huyeron. Rodríguez fue hospitalizado. También Delia Neme de Herrera denunció que, en la avenida Juan B. Justo y Brasil, fue víctima de un arrebato. La mujer, de 47 años, fue abordada por un hombre y una mujer que le quitaron la cartera.
En tanto, dos empleados de una fábrica de fideos fueron sorprendidos por un arrebatador que se llevó un botín de $ 10.000.
Jorge Valdez, de 40 años y Angel Godoy, de 25, ambos empleados de Rívoli, habían llegado a la capital para realizar un depósito en la sucursal del Banco Nación Esquina Norte. En ese momento, un joven le sacó el dinero de un bolsillo a Godoy y escapó.

Engañado
Por otra parte, un empresario fue engañado por un cadete “trucho” que se llevó los $ 900 que le había entregado para que realizara un depósito. Alfredo Spezzi, de 42 años, llamó a una mensajería para que le efectuaran un depósito bancario. A los pocos minutos, se presentó un joven que se identificó como Romero. A este le entregó $ 700 en efectivo y $ 202 en cheques. Al poco tiempo, se presentó otro cadete de apellido Ale para decirle que él debía hacer el trámite. Ante esto y al no haber tenido noticias de Romero, hizo la denuncia.


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