21 Diciembre 2005 Seguir en 
Las reuniones para resolver inconvenientes -del tipo que sean- son buenas, siempre y cuando no se queden en palabras. La problemática de los menores en conflicto con la ley (desde la contención necesaria para que no lleguen a esa situación, hasta su lugar de alojamiento y su reinserción en la sociedad) es demasiado grave como para permitir que todo quede en proyectos. El encuentro multidisciplinario de ayer (jueces, funcionarios del área social y de seguridad, y legisladores) puede ser el punto de partida para tratar de solucionar este conflicto. Los menores cometen en Tucumán el 80% de los delitos, y por falta de capacidad edilicia no hay dónde alojarlos cuando la Policía los detiene. Hubo una promesa de trabajar en conjunto. Ojalá que no quede, como tantas otras veces, en una mera declaración.
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