20 Diciembre 2005 Seguir en 
Un comerciante, su hijo y un amigo fueron heridos por una patota integrada por seis personas, en el ex Ingenio San Juan. El grupo de agresores, después del ataque, ingresó a la propiedad de la víctima, donde robaron $ 700.
Ramón Roque Barrera, como lo hace todos los domingos, volvía a su domicilio de avenida Ramón Paz Posse al 100, después de haber visitado a su madre. Allí funciona una pequeña despensa que, en esos momentos, era atendida por su hijo Alejandro, de 13 años. En el lugar, estaban varios hombres. En cierto momento, uno de ellos reaccionó violentamente porque el adolescente le pidió que le devolviera el envase.
"Ahí recién intervine. Le pedí que se fuera. Después de insultarme, junto a un amigo, se fue. Pero a los pocos minutos volvió acompañado por otras cinco personas", aseguró Barrera.
El joven comerciante aseguró que los integrantes del grupo comenzaron a agredirlo a golpes de puño y a patadas, y que le arrojaron un ladrillo que le impactó en el rostro. "Por la golpiza que recibí, me desmayé. Mi hijo, arrastrándome, logró meterme a mi casa, a pesar de que recibió un golpe de puño por parte de estos cobardes", explicó.
A un amigo
Barrera agregó que Ariel Chaila, un amigo suyo, fue en su ayuda, pero cuando llegó al lugar recibió un puntazo en la pierna. "Estaban enloquecidos. Cuando vinieron más vecinos, recién se calmaron y partieron del lugar. Sin embargo, antes de huir, ingresaron a la vivienda y a la despensa para robarme los $ 700 que tenía allí", aseguró. Cuando Barrera se recuperó de los golpes que había recibido, se dio cuenta de que su pesadilla recién había comenzado. "Salí a la puerta y advertí que los patoteros habían ido a buscar a sus familiares para seguir atacándome. Estaban a una cuadra de mi casa, armados con palos y tirando piedras a mi domicilio. Se quedaron allí hasta después de las 4", relató.
La víctima del ataque reconoció que tiene miedo. "La Policía fue hasta mi casa y me recibieron la denuncia. Pero eso fue todo. A pesar de que me amenazaron de muerte, no tengo consigna policial", señaló.
Explicó que esta patota es conocida en el ex Ingenio San Juan por haber atormentado a varios vecinos. "Antes de que se ensañaran conmigo, lo hicieron con un carpintero al que también agredieron. El hizo la denuncia policial y amenazaron con quemarle la casa. Espero que ahora los detengan a todos", concluyó.
Ramón Roque Barrera, como lo hace todos los domingos, volvía a su domicilio de avenida Ramón Paz Posse al 100, después de haber visitado a su madre. Allí funciona una pequeña despensa que, en esos momentos, era atendida por su hijo Alejandro, de 13 años. En el lugar, estaban varios hombres. En cierto momento, uno de ellos reaccionó violentamente porque el adolescente le pidió que le devolviera el envase.
"Ahí recién intervine. Le pedí que se fuera. Después de insultarme, junto a un amigo, se fue. Pero a los pocos minutos volvió acompañado por otras cinco personas", aseguró Barrera.
El joven comerciante aseguró que los integrantes del grupo comenzaron a agredirlo a golpes de puño y a patadas, y que le arrojaron un ladrillo que le impactó en el rostro. "Por la golpiza que recibí, me desmayé. Mi hijo, arrastrándome, logró meterme a mi casa, a pesar de que recibió un golpe de puño por parte de estos cobardes", explicó.
A un amigo
Barrera agregó que Ariel Chaila, un amigo suyo, fue en su ayuda, pero cuando llegó al lugar recibió un puntazo en la pierna. "Estaban enloquecidos. Cuando vinieron más vecinos, recién se calmaron y partieron del lugar. Sin embargo, antes de huir, ingresaron a la vivienda y a la despensa para robarme los $ 700 que tenía allí", aseguró. Cuando Barrera se recuperó de los golpes que había recibido, se dio cuenta de que su pesadilla recién había comenzado. "Salí a la puerta y advertí que los patoteros habían ido a buscar a sus familiares para seguir atacándome. Estaban a una cuadra de mi casa, armados con palos y tirando piedras a mi domicilio. Se quedaron allí hasta después de las 4", relató.
La víctima del ataque reconoció que tiene miedo. "La Policía fue hasta mi casa y me recibieron la denuncia. Pero eso fue todo. A pesar de que me amenazaron de muerte, no tengo consigna policial", señaló.
Explicó que esta patota es conocida en el ex Ingenio San Juan por haber atormentado a varios vecinos. "Antes de que se ensañaran conmigo, lo hicieron con un carpintero al que también agredieron. El hizo la denuncia policial y amenazaron con quemarle la casa. Espero que ahora los detengan a todos", concluyó.
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