La Justicia absolvió al "Caimán" Fernández y lo dejó en libertad

El acusado, que ya tiene una condena, fue juzgado por un robo ocurrido hace 10 años.

YO NO FUI. Fernández habla con LA GACETA en el penal de Villa Urquiza, horas antes de abandonarlo. LA GACETA / HECTOR PERALTA
YO NO FUI. Fernández habla con LA GACETA en el penal de Villa Urquiza, horas antes de abandonarlo. LA GACETA / HECTOR PERALTA
20 Diciembre 2005
Esta vez tampoco hubo pruebas en su contra. Sergio Lionel Fernández, apodado “Caimán” por la Policía, fue absuelto ayer tras el juicio que se realizó en su contra por un robo perpetrado en una concesionaria de automóviles. Anoche quedó en libertad.
Fernández estaba acusado de haber participado en el atraco que la empresa Indiana sufrió en julio de 1995, cuando varias personas -después de hacer un boquete en el techo, y de golpear y maniatar al sereno- se llevaron 28.000 dólares. Según la investigación, la noche del hecho, desde la concesionaria, que estaba en calle San Martín al 1.000, alguien llamó por teléfono a la remisería que era de Fernández, hecho que fue vinculado por la Policía.  Durante los alegatos, el fiscal de Cámara Manuel López Rougés dio por sentado que Fernández había sido el autor del atraco, y pidió que se lo condenara a ocho años de prisión. Por su parte, los defensores Roberto Flores y Leonel Fernández (padre del sospechoso) sostuvieron que era una causa armada por la Policía y que no había pruebas suficientes, y pidieron la absolución.
Los jueces Marta Cavalloti, Silvia Castellote y Francisco Ruiz Vargas les dieron la razón a los defensores y absolvieron al sospechoso. A pesar de tener numerosos antecedentes en Tucumán y en otras provincias, Fernández fue condenado una sola vez, a una pena de tres años de prisión de ejecución condicional. Sin embargo, tiene otros procesos abiertos, por los que deberá enfrentar nuevos juicios. Tras la sentencia, Fernández habló con LA GACETA  e insistió en que es inocente. “Soy víctima de una persecución de la Policía. Cada vez que hay un robo, lo primero que hacen es buscarme a mí o a alguno de mis hermanos. Nos dicen ‘La banda de los caimanes’, y quiero que esto se termine. Tengo que recuperar mi buen nombre”, dijo. El hombre afirmó que es dueño de al menos siete propiedades. Cuando se le preguntó cómo había obtenido el dinero para adquirirlas, dijo que trabajó mucho tiempo “haciendo contrabandos menores”. “Yo viajaba a Paraguay y traía aparatos electrónicos y otros elementos, que después vendía. Así hice el dinero”, aseguró. Hace algunos años, LA GACETA fue testigo de un allanamiento realizado en su casa de La Florida, en la que se secuestraron cientos de relojes y joyas. “Ese día yo tenía casi 500 relojes, pero la Policía sólo dijo que encontró poco más de 100. Son unos corruptos”, afirmó.

En una panadería
¿Cuándo fue la primera vez que lo detuvieron?, se le inquirió. “En 1982, cuando tenía 18 años. Me encontraron dentro de una panadería”, dijo. ¿Y que hacía ahí?, se le repreguntó. “Una banda de changos me quería pegar, y yo salté a un techo y me metí por un boquete. La Policía creyó que estaba robando, pero, lo juro, jamás necesité delinquir para vivir”, aseguró el hombre, que tiene 13 hijos. Y cuando se le resaltó que no lo persigue únicamente la Policía de Tucumán y que estuvo detenido en San Juan, en Misiones y en otras provincias respondió: “Sí, pero nunca pudieron probarme nada”. Fernández también estuvo acusado de haber escapado del penal de Villa Urquiza utilizando una soga para sortear los muros. “Eso es mentira. Yo me escapé por la puerta de la cárcel. El acceso estaba abierto y salí caminando sin que nadie me detuviera. Inventaron lo de la cuerda para sacarse de encima las responsabilidades”, indicó. También reniega de la condena que pesa  en su contra por un robo. “Aún no estoy condenado, ya que hay una apelación ante la Corte y la sentencia aún no está firme”, dijo. Y cuando el periodista de LA GACETA le dijo que, según ese criterio, él aún no está absuelto por el juicio de ayer, ya que la sentencia no está firme, Fernández respondió con un lacónico “así es”.


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