Sufrió dos asaltos y un robo en menos de una semana

Un empresario perdió casi $ 35.000 en los ataques. La Policía busca a los autores. El domingo pasado fue secuestrado y obligado a entregar $ 30.000. El miércoles le llevaron $ 2.500 de un ciber. Ayer le tocó a su telecentro.

SIN PAZ. El locutorio donde un hombre se llevó un botín de $ 350. LA GACETA / JUAN PABLO SANCHEZ NOLI
SIN PAZ. El locutorio donde un hombre se llevó un botín de $ 350. LA GACETA / JUAN PABLO SANCHEZ NOLI
18 Diciembre 2005
Un empresario sufrió, en menos de una semana, tres asaltos en distintos comercios de su propiedad. El último caso ocurrió ayer, cuando un hombre atacó el telecentro que está ubicado en 25 de Mayo al 400. Según consta en las denuncias presentadas ante la Policía, perdió casi $ 35.000 en los atracos que padeció.
El domingo, cuando Mario Eduardo Villa fue a buscar su Suzuki Grand Vitara a una playa de estacionamiento en San Lorenzo al 600, fue interceptado por dos hombres que lo obligaron a trasladarse hasta su negocio de Catamarca al 400.
Allí, después de atarlo, los asaltantes abrieron dos cajas fuertes y se apoderaron de $ 30.000. Además, le sustrajeron la camioneta, que luego fue recuperada por una comisión policial al mando del comisario Jaime Ledesma, supervisado por Nicolás Barrera, titular de la Unidad Regional Capital.
Dos días después, el mismo empresario denunció que fue víctima de un hurto en su ciber, que funciona en Buenos Aires al 200.
Según consta en la denuncia policial, el empleado del local, Adrián Cardozo, descubrió que de la caja fuerte que existe en el establecimiento, desaparecieron $ 2.500 que estaban guardados en un sobre cerrado.
Ayer, según confirmó Fátima Gómez, un hombre armado y con la cara descubierta, ingresó al locutorio cerca de las 10 de la mañana y, después de amenazarla, se apoderó de $ 50 en efectivo y de tarjetas de celulares por un valor de $ 300. “Estoy segura de que fue la misma persona que me asaltó la última vez”, dijo la víctima.
“El tipo no fue violento. Vino, me pidió las cosas y se fue. No tengo idea de si alguien lo esperaba afuera para ayudarlo a escapar. Me quedé dura; luego reaccioné y avisé a un Policía lo que me había pasado”, comentó.
La joven empleada relató que, a pesar de que el locutorio se encuentra en una zona muy transitada, ya perdieron la cuenta de las veces que fueron asaltadas. “Los ataques se cometieron a toda hora. Al dueño lo asaltaron el domingo pasado después de haberlo secuestrado en su camioneta”, agregó.
Gómez reconoció que en la cuadra hay vigilancia policial, pero que, evidentemente, con eso no alcanza. “Después de que vino la Policía, me confirmaron que en la esquina de 25 de Mayo y Santiago había un agente vigilando. Obviamente, no vio absolutamente nada. Tampoco pude hacer nada para avisarle acerca de lo que me estaba pasando”, explicó.



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