17 Diciembre 2005 Seguir en 
El ex director, el jefe de celadores y un empleado del Hogar Belgrano son buscados por la Policía al estar acusados de haber agredido a un menor discapacitado mental que estaba internado.
El miércoles, la fiscal Adriana Gianonni decidió allanar el lugar al recibir una denuncia anónima de maltrato. Ella, junto al secretario Ernesto Baaclini, encontró a cuatro jóvenes encerrados en una celda a la que llamaban "Chancho".
Ellos dijeron que había un compañero que había sido golpeado. Cuando fueron a buscarlo, el muchachito había desaparecido. La Policía encontró un látigo con el que supuestamente habían agredido al menor.
Gianonni, entonces, les ordenó a los uniformados que buscaran al adolescente. Una comisión, al mando del subcomisario Jorge Urueña y del comisario Alfredo Jiménez, de Investigaciones, ubicó al chico en su domicilio de barrio El Molino.
Sin temor
El adolescente reconoció que, el martes, lo habían golpeado cuando lo acusaron de haber robado $ 60 a un maestro del Belgrano. Ese día, según trascendió le dijo a la fiscal que Sergio Lervin, el jefe de preceptores, antes de encerrarlo en una habitación, lo agredió. Indicó además que el miércoles, el director Martín Brito, le habría pegado con un látigo de medio centímetro de diámetro en la espalda y en las piernas. Según informaron fuentes judiciales, la víctima, acompañada por un psicólogo y por un defensor de Menores, reconoció que el látigo que se secuestró durante el allanamiento fue con el que Brito lo castigó.
Al explicar los motivos de su desaparición el día del allanamiento, el adolescente indicó que un celador, al que identificó como Ramón Cardozo, le facilitó la salida del Hogar justo cuando se desarrollaba la medida. El menor, caminando, llegó hasta una peluquería cercana al domicilio de su familia, que fue a buscarlo después de haber recibido un llamado telefónico del dueño del comercio. La Justicia, ante este panorama, decidió pedir la detención de los tres acusados. Brito, desde el mismo momento en que se realizaba el allanamiento, no pudo ser encontrado.
Preocupada
"No estoy en contra del Hogar Belgrano porque estoy muy agradecida por lo que hicieron con mi hijo. Pero no entiendo por qué le pegaron", aseguró O. M., la madre del menor. La mujer, con lágrimas en los ojos, no sólo acompañó a su hijo para que realizara la denuncia, sino que además se presentó ante la jueza Eleonora Wexler para que le restituyera la tenencia del menor. "Soy consciente de que él mejoró muchísimo desde que está en el Belgrano", comentó. M. dijo: "decidí internar a mi hijo en el Belgrano porque no lo podía controlar. Es un chico con una muy buena conducta, pero su problema es que se fugaba de casa y no volvía más. En el hogar estaba contenido con la ayuda de profesionales, porque él es discapacitado mental". "Mi hijo me contó que lo encerraban cuando los chicos no hacían el trabajo que les ordenaban. Recién ahora me enteré de que era maltratado", dijo. "Tiene moretones en la espalda y en las piernas", afirmó.
El miércoles, la fiscal Adriana Gianonni decidió allanar el lugar al recibir una denuncia anónima de maltrato. Ella, junto al secretario Ernesto Baaclini, encontró a cuatro jóvenes encerrados en una celda a la que llamaban "Chancho".
Ellos dijeron que había un compañero que había sido golpeado. Cuando fueron a buscarlo, el muchachito había desaparecido. La Policía encontró un látigo con el que supuestamente habían agredido al menor.
Gianonni, entonces, les ordenó a los uniformados que buscaran al adolescente. Una comisión, al mando del subcomisario Jorge Urueña y del comisario Alfredo Jiménez, de Investigaciones, ubicó al chico en su domicilio de barrio El Molino.
Sin temor
El adolescente reconoció que, el martes, lo habían golpeado cuando lo acusaron de haber robado $ 60 a un maestro del Belgrano. Ese día, según trascendió le dijo a la fiscal que Sergio Lervin, el jefe de preceptores, antes de encerrarlo en una habitación, lo agredió. Indicó además que el miércoles, el director Martín Brito, le habría pegado con un látigo de medio centímetro de diámetro en la espalda y en las piernas. Según informaron fuentes judiciales, la víctima, acompañada por un psicólogo y por un defensor de Menores, reconoció que el látigo que se secuestró durante el allanamiento fue con el que Brito lo castigó.
Al explicar los motivos de su desaparición el día del allanamiento, el adolescente indicó que un celador, al que identificó como Ramón Cardozo, le facilitó la salida del Hogar justo cuando se desarrollaba la medida. El menor, caminando, llegó hasta una peluquería cercana al domicilio de su familia, que fue a buscarlo después de haber recibido un llamado telefónico del dueño del comercio. La Justicia, ante este panorama, decidió pedir la detención de los tres acusados. Brito, desde el mismo momento en que se realizaba el allanamiento, no pudo ser encontrado.
Preocupada
"No estoy en contra del Hogar Belgrano porque estoy muy agradecida por lo que hicieron con mi hijo. Pero no entiendo por qué le pegaron", aseguró O. M., la madre del menor. La mujer, con lágrimas en los ojos, no sólo acompañó a su hijo para que realizara la denuncia, sino que además se presentó ante la jueza Eleonora Wexler para que le restituyera la tenencia del menor. "Soy consciente de que él mejoró muchísimo desde que está en el Belgrano", comentó. M. dijo: "decidí internar a mi hijo en el Belgrano porque no lo podía controlar. Es un chico con una muy buena conducta, pero su problema es que se fugaba de casa y no volvía más. En el hogar estaba contenido con la ayuda de profesionales, porque él es discapacitado mental". "Mi hijo me contó que lo encerraban cuando los chicos no hacían el trabajo que les ordenaban. Recién ahora me enteré de que era maltratado", dijo. "Tiene moretones en la espalda y en las piernas", afirmó.
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