12 Diciembre 2005 Seguir en 
Un menor que está acusado de haber cometido un robo agravado se transformó en el terror de las comisarías. El joven, de 19 años, al intentar quemarse en la comisaría de Yerba Buena, protagonizó el tercer incidente en cuatro días.
El lunes, por orden de la jueza de Menores Nora Wexler, fue alojado en la sala de reconocimientos de personas que existe en la alcaidía de Tribunales.
Allí, junto con el compañero de celda, que habría sido su cómplice en un asalto, en un intento de motín, destrozaron los vidrios del lugar adonde estaban alojados. Los policías que los redujeron terminaron con lesiones leves.
Cortado con vidrios
El joven, después de haber prestado declaración ante el fiscal Arnoldo Suasnábar, fue trasladado a la comisaría de Marti Coll, donde, al día siguiente, intentó cortarse los brazos con un vidrio que tenía escondido. Ante este panorama y, para que haya mayor seguridad, la Justicia ordenó que sea trasladado una vez más, a la comisaría de Yerba Buena. Ni bien llegó a su nuevo calabozo, amenazó con quitarse la vida.
Un día después, el oficial de guardia descubrió que de la celda donde estaba alojado el menor había comenzado a salir humo. Allí comprobaron que el supuesto asaltante había prendido fuego al colchón y la frazada que estaban en el interior. Después de haber apagado el fuego, los policías que actuaron bajo las órdenes del comisario Pedro Lazarte, descubrieron que el menor tenía escondida una importante cantidad de fósforos en la suela de una de las zapatillas.
El lunes, por orden de la jueza de Menores Nora Wexler, fue alojado en la sala de reconocimientos de personas que existe en la alcaidía de Tribunales.
Allí, junto con el compañero de celda, que habría sido su cómplice en un asalto, en un intento de motín, destrozaron los vidrios del lugar adonde estaban alojados. Los policías que los redujeron terminaron con lesiones leves.
Cortado con vidrios
El joven, después de haber prestado declaración ante el fiscal Arnoldo Suasnábar, fue trasladado a la comisaría de Marti Coll, donde, al día siguiente, intentó cortarse los brazos con un vidrio que tenía escondido. Ante este panorama y, para que haya mayor seguridad, la Justicia ordenó que sea trasladado una vez más, a la comisaría de Yerba Buena. Ni bien llegó a su nuevo calabozo, amenazó con quitarse la vida.
Un día después, el oficial de guardia descubrió que de la celda donde estaba alojado el menor había comenzado a salir humo. Allí comprobaron que el supuesto asaltante había prendido fuego al colchón y la frazada que estaban en el interior. Después de haber apagado el fuego, los policías que actuaron bajo las órdenes del comisario Pedro Lazarte, descubrieron que el menor tenía escondida una importante cantidad de fósforos en la suela de una de las zapatillas.
Lo más popular
Ranking notas premium







