10 Diciembre 2005 Seguir en 
"Sé que estoy pagando los errores que cometí cuando era joven, y por eso la Policía me persigue", aseguró Sergio "El Caimán" Fernández, mentado como el más conocido de los "boqueteros" de la provincia, que ayer comenzó a ser juzgado por un robo ocurrido hace más de 10 años.
En julio de 1995, un grupo de por lo menos cuatro personas, ingresó por los techos en la concesionaria Indiana ubicada en San Martín al 1.000. Después de golpear y atar al sereno de la empresa, abrieron la caja de seguridad con una amoladora para apoderarse de U$S 28.000, $ 24.000, cheques, documentación y al menos dos computadoras.
"El Caimán", antes de que se iniciara el proceso, decidió hablar ante los jueces. Con total normalidad, reconoció que tenía procesos en su contra, pero que jamás fue condenado y desmintió que se haya evadido de Villa Urquiza escalando el muro, sino que se fue por la puerta principal del penal.
Fallo en contra
Pero el acusado fue condenado en mayo de 2003 a tres años de prisión condicional por haber sido encontrado culpable de haber robado, junto a dos hombres, una vidriería. Los jueces lo beneficiaron no enviándolo a la cárcel ya que, dijeron, era el único que mantenía a sus nueve hijos. También registra causas por robo en Misiones, Salta, La Rioja y San Juan, entre otras. Durante la primera jornada del juicio, la defensa de "El Caimán", integrada por Roberto Flores y Leonel Fernández, padre del imputado, buscó despegarlo de la causa. Presentaron testigos que afirmaron que el día en el que se concretó el robo, él estaba disfrutando de un asado junto a un grupo de allegados.
Los investigadores habían descubierto que el día del robo, desde un teléfono de la concesionaria, se había llamado a la remisería que era propiedad de Fernández. "No recuerdo si se produjo esa llamada", aseguró ayer Néstor Alfredo Elías, el operador de la empresa. Sin embargo, el testigo reconoció que, por radio, el acusado pidió que lo buscara un auto en 24 de Septiembre y Alberdi, aunque no supo precisar la fecha exacta en la que se produjo esta comunicación. Por último, un directivo de Indiana reconoció que, días antes de que se produjera el robo, Fernández visitó la empresa con la intención de comprar entre cinco y 10 autos para incorporarlos a la flota de su remisería y había dejado el teléfono de su empresa para que lo contactaran.
"El Caimán" es juzgado por la sala VI en la que estaba la ahora suspendida jueza Alicia Freidenberg, que está siendo sometida a un juicio político. Por ese motivo, el tribunal está integrado por Francisco Ruiz Vargas, Marta Cavalloti (miembros naturales) y Silvia Castellote, de la sala IV, que remplaza a Freidenberg. Se desempeña como fiscal de Cámara Manuel López Rougés.
En julio de 1995, un grupo de por lo menos cuatro personas, ingresó por los techos en la concesionaria Indiana ubicada en San Martín al 1.000. Después de golpear y atar al sereno de la empresa, abrieron la caja de seguridad con una amoladora para apoderarse de U$S 28.000, $ 24.000, cheques, documentación y al menos dos computadoras.
"El Caimán", antes de que se iniciara el proceso, decidió hablar ante los jueces. Con total normalidad, reconoció que tenía procesos en su contra, pero que jamás fue condenado y desmintió que se haya evadido de Villa Urquiza escalando el muro, sino que se fue por la puerta principal del penal.
Fallo en contra
Pero el acusado fue condenado en mayo de 2003 a tres años de prisión condicional por haber sido encontrado culpable de haber robado, junto a dos hombres, una vidriería. Los jueces lo beneficiaron no enviándolo a la cárcel ya que, dijeron, era el único que mantenía a sus nueve hijos. También registra causas por robo en Misiones, Salta, La Rioja y San Juan, entre otras. Durante la primera jornada del juicio, la defensa de "El Caimán", integrada por Roberto Flores y Leonel Fernández, padre del imputado, buscó despegarlo de la causa. Presentaron testigos que afirmaron que el día en el que se concretó el robo, él estaba disfrutando de un asado junto a un grupo de allegados.
Los investigadores habían descubierto que el día del robo, desde un teléfono de la concesionaria, se había llamado a la remisería que era propiedad de Fernández. "No recuerdo si se produjo esa llamada", aseguró ayer Néstor Alfredo Elías, el operador de la empresa. Sin embargo, el testigo reconoció que, por radio, el acusado pidió que lo buscara un auto en 24 de Septiembre y Alberdi, aunque no supo precisar la fecha exacta en la que se produjo esta comunicación. Por último, un directivo de Indiana reconoció que, días antes de que se produjera el robo, Fernández visitó la empresa con la intención de comprar entre cinco y 10 autos para incorporarlos a la flota de su remisería y había dejado el teléfono de su empresa para que lo contactaran.
"El Caimán" es juzgado por la sala VI en la que estaba la ahora suspendida jueza Alicia Freidenberg, que está siendo sometida a un juicio político. Por ese motivo, el tribunal está integrado por Francisco Ruiz Vargas, Marta Cavalloti (miembros naturales) y Silvia Castellote, de la sala IV, que remplaza a Freidenberg. Se desempeña como fiscal de Cámara Manuel López Rougés.
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