En la semana que pasó ocurrió un episodio que resulta interesante y alentador para la citricultura tucumana: el ministro de Economía, Roberto Lavagna, solicitó a los Estados Unidos la apertura de los mercados de cítricos y carnes para productos argentinos. Lavagna formuló este reclamo en Buenos Aires al secretario de Comercio de Estados Unidos, Carlos Gutiérrez, y al embajador norteamericano en la Argentina, Lino Gutiérrez. Esta actitud decidida del hombre fuerte de la Economía argentina fue rápidamente aplaudida por la Asociación Tucumana del Citrus (ATC), a través de su presidente, Carlos Parravicini.
"Es una clara respuesta a lo que venimos pidiendo desde tiempo atrás a nuestros funcionarios e instituciones nacionales y provinciales, y que consideramos prioritario en las relaciones comerciales internacionales", recalcó Parravicini, al referirse a la gestión de Lavagna.
El insistente reclamo de la citricultura para el Gobierno nacional impulse la apertura de nuevos mercados para el limón -o de la reapertura de aquellos que fueron cerrados a la fruta, como el de los Estados Unidos- se basa en la necesidad imperiosa del sector de conseguir más compradores de limones. En la campaña de este año hubo un sobrante de fruta del orden de las 200.000 toneladas, gran parte de las cuales no fueron exportadas ni vendidas a la industria. En este escenario -que seguramente se repetirá en la próxima temporada-, recuperar un mercado como el norteamericano sería clave para revitalizar al sector.
El cierre del mercado norteamericano al limón se produjo a fines, cuando el sector concluía la segunda temporada consecutiva de exportaciones a ese destino. La Justicia de California dictaminó que el Departamento de Agricultura de Estados Unidos se había basado en un análisis incorrecto al permitir el ingreso de los cítricos argentinos y que no tuvo en cuenta el impacto económico que esta decisión provocaría en las pequeñas empresas del sector. Los citricultores californianos denunciaron ante la Justicia que el organismo sanitario norteamericano (Aphis) permitió las importaciones de limones argentinos a pesar de los temores de que podían traer plagas y enfermedades. El juez Robert Coyle dictaminó que el Departamento de Agricultura se había basado en un análisis incorrecto y que no tuvo en cuenta el impacto económico a las pequeñas empresas, con lo que dictaminó la prohibición del ingreso de cítricos argentinos a Estados Unidos. Luego, en 2002, se cerró toda posibilidad de que se revierta esta medida, cuando el Departamento de Justicia norteamericano informó que no apelaría el fallo que prohíbe las importaciones debido a temores de plagas y enfermedades de los cítricos.
Una vez que se cerró el mercado estadounidense al limón, nunca más se volvió a abrir. En los tres años que pasaron sin que se puedan vender cítricos a Estados Unidos, el Estado argentino encaró tibias negociaciones para lograr la recuperación de esa plaza, lo que hasta la fecha no se logró. Ahora, el planteo de Lavagna -que sorprendió a todos por lo inesperado- abre nuevas expectativas en la actividad.
"Argentina debe asumir una postura de apertura agresiva hacia los mercados limitados, arancelados, cerrados, etcétera, por cuestiones comerciales", desafía Parravicini. En este desafío cumplen un rol fundamental la Cancillería, el Senasa, la Secretaría de Agricultura de la Nación y el Estado tucumano, que debe exigir actividad a estos organismos.
El camino hacia la recuperación del mercado norteamericano para el limón sin dudas será largo, pero al menos constituye un aliciente saber que una de las máximas autoridades del Gobierno argentino decidió trabajar con este propósito.
07 Noviembre 2005 Seguir en 







