07 Noviembre 2005 Seguir en 
Una reciente carta de lector denuncia que, entre el Complejo Ojo de Agua y la intersección de avenidas Roca y Alem, los conductores de vehículos en general hacen caso omiso de las indicaciones del semáforo. Se trata de un problema persistente. Lo hemos tocado en otras ocasiones, y resultaría ocioso insistir en la importancia que tiene, dentro de la seguridad de la circulación.
En la inmensa mayoría de las ciudades, las luces del semáforo se respetan indefectiblemente, y los infractores a esa norma reciben las máximas sanciones, que pueden incluir el retiro del registro. Entre nosotros, lamentablemente, la realidad es muy distinta. Esto ocurre en gran parte, nos parece, por culpa de las autoridades municipales, que no están lo suficientemente atentas para detectar la infracción, y por la levedad de las multas que se aplican (cuando llegan a aplicarse).
El criterio debiera cambiar. Sin duda, es necesario crear una conciencia de absoluto respeto al semáforo. Pero esto se logrará, en gran proporción, cuando simultáneamente quede claro, al automovilista, que el desacato a la ordenanza va a tener una sanción tan rigurosa como implacable. No existe otro camino.
En la inmensa mayoría de las ciudades, las luces del semáforo se respetan indefectiblemente, y los infractores a esa norma reciben las máximas sanciones, que pueden incluir el retiro del registro. Entre nosotros, lamentablemente, la realidad es muy distinta. Esto ocurre en gran parte, nos parece, por culpa de las autoridades municipales, que no están lo suficientemente atentas para detectar la infracción, y por la levedad de las multas que se aplican (cuando llegan a aplicarse).
El criterio debiera cambiar. Sin duda, es necesario crear una conciencia de absoluto respeto al semáforo. Pero esto se logrará, en gran proporción, cuando simultáneamente quede claro, al automovilista, que el desacato a la ordenanza va a tener una sanción tan rigurosa como implacable. No existe otro camino.







