El oficialismo tucumano sabe lo que quiere. La oposición, en cambio, está desorientada y sin ideas claras. Y dentro del partido que ejerce el poder, el gobernador José Alperovich despliega su plan continuista con energía y convicción. A un intendente del sur le tocó ventilar la idea matriz del proyecto reformista: Roque Graneros pidió que la ciudadanía le dé cuatro años más a Alperovich a partir de 2007. En el lenguaje liso y llano de los ingenieros del poder eso significa suprimir el impedimento de la reelección inmediata. Sonriente, el gobernador escuchó el anuncio del intendente de Graneros, y sólo prometió más obras y gestión administrativa. Pero la estrategia es simple: si la ciudadanía quiere que la bonanza perdure en Tucumán, que vote por los convencionales constituyentes del Frente de la Victoria. Ese es el mensaje que se esparcirá con generosidad. La cláusula que imponía un período de alternancia obligada en el Gobierno está en discusión. Hasta 1949 nadie había puesto en entredicho la prohibición que había para dos mandatos consecutivos de gobernador. La reforma peronista de ese año acabó con el legado emparentado con la Constitución de 1853. El virus reeleccionista llegó a contagiar hasta al propio gobernador Antonio Bussi en las postrimerías de su mandato, pero el clima político no lo favoreció. El colapso de la segunda reelección de Carlos Menem hizo que se frustrara la intentona reformista de la Constitución de 1990. Alperovich se siente libre de esas ataduras y no les da ni un segundo de respiro a sus potenciales contendientes. En Casa de Gobierno no todos creen conveniente tamaña aceleración operativa, pero admiten que la gradualidad no forma parte del manual de Alperovich. El resultado del 23 de octubre resolvió algunas incógnitas, pero también abrió otras.
Política de mano tendida
La administración alperovichista salió fortalecida de ese test en las urnas. En algunos despachos oficiales madura la idea de que no debe desperdiciarse el capital político conseguido. La tarea que viene consiste en consolidarlo y en acercar a otros dirigentes, aun a aquellos que se marginaron o que no cooperaron con la lista oficial de diputados nacionales. El ministro de Gobierno, Edmundo Jiménez, es uno de los precursores de la política de mano tendida. Es, además, partidario del diálogo con los partidos, pero reconoce que los dirigentes de estos aún no abandonaron el período de las cavilaciones. Los tanteos individuales existen, sin embargo. La principal preocupación del Gobierno pasa porque la sociedad no circunscriba el problema de la reforma constitucional a la reelección. Tampoco lo seduce la perspectiva de que se integre una convención constituyente monopartidaria, que sancione una Constitución con tinte alperovichista. Puede, en consecuencia, estimular la participación de otras fuerzas políticas con afinidades pactadas de antemano.
Cualquiera que fuere la alquimia que cuaje, la columna vertebral del proyecto continuista será la lista del oficialismo para las elecciones del 19 de febrero de 2006. El gobernador y Fernando Juri seleccionarán los nombres. La diputada electa Beatriz Rojkés de Alperovich y Fernando Juri Debo están en los primeros puestos por la capital y Olijela Rivas por el este. En el oeste, el cuadro no es tan claro. Estas negociaciones ponen de relieve que la sociedad Alperovich-Juri no registró tensiones, sino que se robusteció tras el 23 de octubre. Al vicegobernador, no obstante, no le cayó nada bien que otro peronista -Antonio Guerrero- haya afirmado tajantemente que el PJ perdió el gobierno. Redobló su apuesta y justificó la pretensión de que se le dé una nueva oportunidad a Alperovich, reforma mediante de la Carta del 90. El gobernador había anticipado que Juri debía presidir el partido peronista. De esa manera descartó algunas versiones que envenenaban la atmósfera. Además, evitó mostrarse como un justicialista recalcitrante ante sectores no peronistas de la sociedad. Esa exclusión del proceso electoral interno de Alperovich no significaría que se desinterese por completo de lo que pasa en el PJ. Se conjetura que bien podría incluir políticos de su confianza en el consejo y en el congreso del partido para estrechar la autonomía de vuelo de Juri en el futuro.
Las franjas disidentes del peronismo hacen números ante el avance del calendario electoral. Barruntan que enfrentarán una batalla desigual en las elecciones primarias abiertas de diciembre, si no se precisan algunas reglas. Temen no alcanzar el 15% de los votos emitidos para participar del reparto de cargos con el sistema D?Hont. Razonan que el aparato gubernamental puede desnivelar la pelea haciendo votar a los policías, a los titulares de los planes Jefas y Jefes de Hogar y a los beneficiarios de bolsones. Así las cosas, entienden que será difícil competir con una lista apañada por la Casa de Gobierno.
Los avatares de la política doméstica no desviaron la atención de los movimientos del gobernador en Buenos Aires. La visita de Néstor Kirchner a Tucumán permitirá medir cómo son las vinculaciones con el jefe de Estado local. El acceso directo de Stella Maris Córdoba a la pareja presidencial quedó ratificado ayer con la participación de la diputada reelecta en los agasajos a Laura Bush, en Mar del Plata. Córdoba cobró los dividendos de accionista fundadora del proyecto dominante en la Casa Rosada. Alperovich, en cambio, permaneció en Tucumán. Algunos hicieron hincapié en los problemas meteorológicos que motivaron su inasistencia a Mar del Plata, mientras que otros hablaron de una supuesta incomodidad con el clima político que rodeó a la Cumbre de presidentes.
Después de la catarsis
Los partidos de oposición están urgidos a salir del estado de catarsis en que se hallan después de la catástrofe pasada. El viernes es el último día que tienen para definir las alianzas. Los cabildeos se multiplican frente a lo que visualizan como gigantesca maquinaria del alperovichismo.
El desconcierto cede paso a la necesidad de establecer acuerdos mínimos. La abstención no le conviene al alperovichismo, ni tampoco a quienes discrepan con él. El panorama mostrará algunas diferencias respecto de octubre pasado. Al bussismo, aparentemente, se lo dejaría en soledad. La compleja puja interna de la familia fundadora de Fuerza Republicana desalienta aproximaciones. Están encaminadas las conversaciones tendientes a resucitar Unión por Tucumán, sobre la base de Recrear y el radicalismo. Tres Banderas, el partido de Alejandro Sangenis, rompió amarras con Gumersindo Parajón (Pueblo Unido). Sangenis se prepara para el duelo de febrero de 2006. "Desensillar hasta que aclare", parece que es el pensamiento que guía al senador Julio Miranda. Si no modifica su postura, dejará que otros sean los principales actores de una trama que empezó a tejerse con morosidad. Sin embargo, la velocidad que Alperovich imprime a sus movimientos, obligará a los otros a entrar en juego.







