Una fábrica de sueños

Por Gustavo Martinelli. Tucumán puede ser un polo de atracción para el cine.

06 Noviembre 2005

Hace varias décadas, cuando los grandes estudios reinaban en Hollywood, el temperamental director norteamericano Cecil B. De Mille estaba en mitad del rodaje de una de sus primeras películas históricas de tema religioso. Cuentan que una mañana, el realizador debía filmar una escena en la que Jesús se reunía con sus discípulos. Cuando llegó al set, su ayudante -para adelantar el trabajo- había dispuesto el decorado según el guión: luces tenues; 13 actores vestidos con túnicas blancas que contrastaban con el azul fuerte del cielo, y un clima de recogimiento que invitaba a la oración. Cuando De Mille vio el conjunto, estalló de ira. "Esto es una porquería -gritó-. Quiero más gente, mucha más gente". El asistente le explicó que los apóstoles sólo eran 12. Pero el irascible realizador bramó: "quiero por lo menos 50 apóstoles, ¿me entienden? Yo hago películas, no obras de arte, así que a mí me ponen los apóstoles que pido o no hay más filme. Hollywood es una fábrica, una industria; y no quiero seguir perdiendo el tiempo".
La escena de "Rey de reyes" se filmó como él quería y la película fue un éxito de taquilla. Claro que, en aquellos años, Hollywood era mucho más que una ciudad glamorosa. Comenzaba a convertirse en lo que es hoy: una industria poderosa que rige los sueños de todo el mundo, impone tendencias y hasta suplanta culturas. Basta considerar los efectos que causan en nuestra sociedad los filmes de Harry Potter o las costosas producciones de Steven Spielberg. Y esto es así porque el cine es un excelente vehículo de promoción para cualquier país, inclusive, el nuestro.
Un simple recorrido por la inabarcable red de internet revela numerosos ejemplos de países y de ciudades que promocionan sus bondades turísticas, sus ventajas económicas y sus capacidades técnicas, buscando atraer filmaciones a sus tierras. En esos lugares (Canadá o Nueva Zelanda) no sólo hay leyes que incentivan a los realizadores a elegir sus paisajes como escenarios, sino que también hay toda una infraestructura que está puesta al servicio del cine. Casi todos ellos lo hacen a través de las films comissions, es decir, oficinas de cine creadas especialmente para esa tarea de difusión y promoción, que orientan a directores y a productores sobre los aspectos vinculados a la producción fílmica.
La Argentina, por supuesto, es virgen en esas cuestiones. Es decir: posee un pasado glorioso desde el punto de vista cinematográfico; pero también un presente que está empezando a revertir la crisis en la que se encontraba el sector. Salta y San Luis son dos ejemplos a tener en cuenta. Desde hace un par de años, ambas provincias se han convertido en las locaciones predilectas de los nuevos directores. Allí se filman no sólo películas, sino también telenovelas, como es el caso de "Sálvame María", con Andrea del Boca. Por supuesto que, en la elección, no pesan sólo los bellos paisajes, sino también el apoyo real del Estado.
En Tucumán, en tanto, la cuestión cinematográfica sigue siendo un pálido páramo. Pero, a diferencia de otros años, en 2005 se consiguieron avances significativos. Para empezar, se concretó la segunda edición de la Semana de Cine, que congregó a más de 8.000 tucumanos en los cines y permitió ver algunos filmes del nuevo cine argentino que nunca habían llegado a estas latitudes. Y, en segundo lugar, pasaron por la provincia autoridades del Instituto Nacional de Cine y Arte Audiovisuales (Incaa), junto a directores y actores, que pudieron ver con sus propios ojos lo que Tucumán es capaz de ofrecer en materia de infraestructura cinematográfica: envidiables paisajes, técnicos de primer nivel y entusiastas estudiantes de cine.
En este sentido, la iniciativa de la Secretaría de Cultura resultó positiva. Y algo más. Fue la apuesta de distintos sectores por una industria que puede convertir la provincia en una "fábrica de sueños", como llamaba Orson Welles al cine. No al estilo mastodóntico de Cecil B. De Mille, por supuesto. Pero sí con buen nivel y mejores perspectivas: una industria de promoción provincial. Nada más y nada menos.

Tamaño texto
Comentarios