BUENOS AIRES.- No parece que tengan relación política los hechos violentos de Haedo con los de Avellaneda 24 horas después, pero no cabe duda de que ambos demuestran paternidad común en la facilidad con que se produjeron. Los primeros -según se piensa en la Casa Rosada- podrían servir para convencer finalmente a Hugo Chávez de que no concurra a la Cumbre de los Pueblos, por razones de seguridad. Allí están desde el primer minuto el diputado Miguel Bonasso y el piquetero Luis D?Elía, fieles kirchneristas, para disuadir toda violencia marplatense, por pedido especial del Presidente; a la misma posición se sumará Diego Maradona, cuya neutralidad política en el orden nacional ha sido una constante para no perjudicar a su bienhechor, Mauricio Macri, titular de Boca Juniors. La esposa de Bonasso ha recibido también consejos para su manejo de la información en el canal estatal, donde por momentos la "anticumbre" parece tener prioridad sobre la Cumbre de las Américas. "Es que George W. convoca a un odio transversalista", afirma un comunicador oficial, refiriéndose a la variedad de sectores políticos, de izquierda a derecha, donde provoca rechazos. Tanto Haedo como Avellaneda conforman una lotería del diablo ante la que ha perdido serenidad hasta el sereno ministro de Seguridad bonaerense, León Arslanián, al calificar de "traumática" la cumbre marplatense por robarle capacidad policial. En consecuencia, se observa en el mundo oficial una ostensible preocupación por lo que podría suceder en cualquier parte.
El recurso militar
Precisamente ahora se advierte igualmente la necesidad de flexibilizar la rígida política oficial respecto del empleo de las Fuerzas Armadas en el orden interno, siguiendo el ejemplo de otros países, como el Brasil de Lula, tan propensos a enfrentar la violencia de las favelas con la policía militar. "Los hechos están demostrando que la seguridad es hoy mucho más que una necesidad pasajera, cuando el mundo globalizado importa y exporta violencia en escala mayúscula", opina alguien que conoce el tema en el Ministerio del Interior, mientras el ministro Aníbal Fernández permanece en Mar del Plata por razones del gran operativo. Desde la cartera política se están estableciendo contactos con autoridades provinciales, a fin de alertarlas sobre situaciones reales o eventuales que no siempre son informadas con criterios parejos por los medios de comunicación. Por todo ello, preservar la imagen de seguridad y orden ha terminado siendo tema prioritario de la agenda de Kirchner, con su coloquio con Bush, el socio más importante que tiene en el mundo. (De nuestra Sucursal)







