Las clases sobre tránsito

01 Noviembre 2005
Es sabido que existen muchas causas en la producción de los accidentes de tránsito, tan frecuentes y sangrientos en nuestra provincia y en todo el país. Como lo hemos dicho otras veces, esas causas pueden ser muy variadas y reconocen una amplia gama. Pero nadie puede dudar de que, siempre, el factor humano resulta fundamental.
Hasta el cansancio, los estudiosos de tan candente problemática han precisado que, en un elevadísimo porcentaje de casos, la actitud imprudente del conductor ha sido la determinante del percance. Es decir que, a la inversa, el accidente no se habría producido si quien maneja se hubiera comportado de otra manera.
Lamentablemente, la comprobación no ha llevado, como hubiera sido deseable, a un cambio de mentalidad en los que conducen vehículos. Por el contrario, está a la vista de todos que la actitud contraria es demasiado frecuente.
El exceso de velocidad, las maniobras imprudentes, la ingesta de alcohol y, en suma, el desdén por las normas que regulan el tránsito constituyen un problema cada vez más significativo en nuestro medio.
Piénsese que, de acuerdo con estimaciones oficiales, durante el primer semestre de 2005 se registró, en Tucumán, un crecimiento del 30% de los choques, en relación con el mismo período de 2004. Basta observar unos minutos la correntada de vehículos en las calles y en las rutas, para percibir la cantidad de infracciones que la mayoría de los conductores comete. Algunas son graves y otras no tanto, en apariencia.
Todo esto no puede sino llevar a una conclusión. Ella es que toda política que aspire a disminuir los alarmantes guarismos de accidentes debe operar, en forma prioritaria, sobre el conductor, ya que es el gran protagonista del tránsito. De su desempeño depende, en vasta medida, la creación del marco de condiciones para un accidente.
En ese sentido, debe subrayarse como positivo el hecho de que, después de la sanción de la ley de Probation, en Tucumán se desarrolla una importante acción en el sentido que comentamos. Nuestra edición de ayer dedicó una importante nota a las clases de educación vial, dictadas actualmente por la Municipalidad de Tucumán. A ellas deben asistir, para recuperar sus registros de manejo, personas a quienes la Justicia inhabilitó para conducir vehículos, como actores culposos de accidentes.
Ante nuestros periodistas, varios de los asistentes admitieron que manejaban sin conocer varias de las normas de tránsito, lo que los ponía en un peligro del cual no eran conscientes, en su momento. Ello está mostrando, entre otras cosas, que los registros de conductor muchas veces se entregan sin que el solicitante haya demostrado una instrucción adecuada sobre esa legislación.
Hay que deplorar que, según el director de Tránsito, más de un 25% de los condenados no asiste a los cursos; y que tampoco faltan los que, después de haber cumplido dicho adiestramiento, vuelven a protagonizar accidentes.
Pero pensamos que las referidas lecciones (impartidas al principio a 15 acusados por mes, que ahora treparon a 40) , además del examen psicológico que deben aprobar los interesados en rehabilitarse, han empezado a cumplir una tarea cuyos frutos se irán advirtiendo con el tiempo. Y que, por esa misma razón, corresponde que se la ahonde y se la amplíe todo lo necesario.
Cada vez hay más automotores en las calles y rutas de nuestra provincia. Y sabemos que la técnica, con sus adelantos, lanza al mercado vehículos cada vez más veloces, rodeados por una apariencia de seguridad que, como es obvio, en última instancia depende de quien conduce. Por ello, operar sobre el automovilista constituye algo de extrema importancia.

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