Las lluvias registradas el fin de semana pasado no sólo trajeron alivio a los tucumanos en general, que necesitaban una mejora en los niveles de humedad en el ambiente para contrarrestar alergias y problemas varios de salud, sino también a los productores de granos, que ya piensan seriamente en el inminente inicio de la campaña de soja en la provincia.
En la temporada 2004-2005, se produjeron en Tucumán casi 564.000 toneladas de soja, un 25% más que en la campaña anterior, según un informe dado a conocer recientemente por la Estación Experimental. La oleaginosa se desarrolló en una superficie de 257.000 hectáreas y alcanzó un rendimiento promedio de 2.320 kilos por hectárea. En general, el sector sojero de nuestra provincia suele obtener ingresos por unos $ 300 millones anuales.
Como sucede cada año, a mediados de noviembre -cuando la cosecha del trigo esté totalmente concluida- comenzará a sembrarse la oleaginosa en Tucumán, obviamente si los perfiles de humedad de los suelos lo permiten. La etapa inverno-primaveral de clima seco atraviesa su etapa final, y se espera que en las próximas semanas se repitan las lluvias que brindarían las condiciones adecuadas para el desarrollo del tercer cultivo más importante de la provincia, sólo por detrás de la caña de azúcar y el limón. Pero, según alertan los especialistas, los productores tendrán que tomar recaudos para tratar de minimizar riesgos.
Los pronósticos climáticos son más o menos alentadores en cuanto a la posibilidad de que no se repitan las sequías de las últimas temporadas. Esto provoca expectativas en el sector granario, más allá de que todos esperan al menos un par de lluvias más para cargar de humedad los terrenos antes de comenzar la campaña.
En estas instancias, el jefe de la sección Granos de la Experimental, Mario Devani, recomienda no adelantarse demasiado en la siembra, aun cuando las próximas precipitaciones sean generosas en las zonas habitualmente húmedas. Sugiere avanzar con no más de un 15% del proceso en estas áreas en una primera etapa, y que los productores que tienen campos en la parte marginal de la provincia -al este- esperen hasta diciembre para comenzar.
Según este experto, en los últimos tres años los granos sembrados en forma temprana fueron perjudicados por falta de lluvias. Especialmente, entre fines de enero y febrero, es el momento más crítico para estos casos, cuando se produce la etapa de floración y llenado de las vainas de soja.
Como siempre, es prudente tratar de distribuir la siembra en terrenos ubicados en distintas zonas de la provincia para eludir el impacto de posibles sequías. Párrafo aparte merecen los cuidados que habrá que tener para evitar potenciales ataques de la temible Roya de la Soja.
Rentabilidades
Los precios de la oleaginosa se mantienen en alrededor de 500 pesos la tonelada, valor que sigue lejos de aquellos $ 700 a que llegó a cotizar el año pasado, pero que es razonable en las actuales circunstancias. Aunque la rentabilidad de la soja disminuye cada año desde la primera temporada posdesvaluación porque los costos de producción no dejan de crecer, con rendimientos adecuados, un clima no demasiado maligno y si no se pagan arriendos, el cultivo sigue siendo negocio. Al menos, la soja continúa siendo más favorable que el maíz.
Con el final de la zafra azucarera en ciernes y con la campaña citrícola como parte de la historia, en pocos días la campaña de la soja será el tema excluyente en el campo tucumano. Los aprestos para el inicio de la siembra del grano estrella en la Argentina en los últimos años comenzarán en toda la provincia, y se renovarán las expectativas de que este año todo resulte favorable.







