Un problema de base

Por Juan Manuel Montero. La preparación de los líderes políticos.

30 Octubre 2005

A quién imagina usted como presidente de la Nación cuando se cumpla el bicentenario, en 2016? ¿Y quién sería, en su opinión, el gobernador de la provincia? Si los cronogramas electorales se mantienen (algo que en la Argentina nunca se puede dar por seguro), durante el año de la celebración de los dos siglos de la Declaración de la Independencia debería haber renovación de autoridades.
Néstor Kirchner y José Alperovich predican que están encabezando un cambio en la forma de hacer política. Tratemos de desmenuzar estas palabras, que suelen oírse varias veces en cualquier conversación de café. En la política se concentran el poder de trasladar, la ciencia de organizar y el arte de prever. En esta última "virtud" no nos detendremos. El trágico final de 2001 llegó con la consigna repiqueteada de cacerolas que gritaba "que se vayan todos". Imaginemos qué habría pasado si la orden del pueblo se hubiera ejecutado: habríamos terminado diciendo, como el Chapulín Colorado: "y ahora, ¿quién podrá defendernos?". Porque la acefalía nos habría costado cara, y porque una de las razones por las que las coras se repiten año tras año es que no existe la renovación. O por lo menos, el proceso es tan lento que finalmente termina por diluirse.
Durante el ciclo de debates organizado por LA GACETA, el historiador económico y sociólogo Roberto Cortés Conde atribuyó la falta de liderazgos a la ausencia de una cultura cooperativa. "Han faltado quienes tienen la obligación de liderar procesos y de mostrar caminos. Lo que ha primado es una cultura no cooperativa: eso de ?yo gano si pierde el otro?. Y así hemos tenido múltiples devaluaciones, donde unos han ganado y otros han perdido", afirmó.

La educación
La preparación en este punto es fundamental. Todos aquellos que aspiren a lograr liderazgo desde sus roles deben ser preparados; desde los jueces hasta los periodistas, pasando por los deportistas, los sacerdotes y, evidentemente, los políticos. Durante el debate sobre el bicentenario organizado por LA GACETA, el arquitecto Julio Middagh aseguró: "un país que no educa, difícilmente pueda superar cualquier instancia", y reafirmó su pensamiento con un deseo: "me gustaría llegar al Bicentenario con la ilusión de tener un estadista en el mando político, y no administradores de promedio de mediocridad, que es lo que ocurre en los últimos años y de modo sistemático". Sucede que, justamente, los argentinos sufrimos durante décadas la desilusión de ver que los dirigentes en quienes se confiaba se encerraban en su propio laberinto y fracasaban, o se aferraban al poder, enceguecidos.
En los fundamentos de la carrera de posgrado de especialización en Ciencias Políticas de la UNT, una de las que más interés ha despertado en los últimos años, se advierte la importancia de la formación de recursos humanos para atender de modo combinado la solución de los problemas que aquejan a nuestras sociedades. Esto, se indica, "frente a la crisis política que impacta en las sociedades latinoamericanas, en general, y en la argentina en particular".
En Tucumán están trabajando muy fuerte diferentes ONG, que apuestan a la reconversión de sectores desvalidos. También puede observarse la participación de distintos sectores universitarios y profesionales en la planificación y ejecución de programas de alfabetización, de deportes o de información sobre drogas, para tratar de sacar de su situación a los chicos de la calle. Muchos de ellos (tanto benefactores como beneficiados) pueden ser parte de la nueva dirigencia, más allá de las ideologías políticas.
Platón, en una ocasión, le dijo a un discípulo: "¿Te das cuenta de que lo más importante es el comienzo de cualquier cosa, especialmente en el caso de que sea joven y tierno? Pues es entonces cuando toma forma y adquiere la forma que se quiere imprimir". En ese sentido, el filósofo griego también opinaba que "el futuro está en manos de la juventud, pero la juventud está en manos de quien la forme".

Tamaño texto
Comentarios