30 Octubre 2005 Seguir en 
La organización internacional sin fines de lucro Reporteros sin Fronteras (RSF) ha difundido su índice anual sobre libertad de prensa, donde la Argentina ocupa el lugar 59 entre 167 países y el 4° en América latina, después de Bolivia, Uruguay y Chile. Ese puesto nos coloca por vez primera en la lista de "países buenos", y significa haber remontado 20 posiciones desde el año anterior, de acuerdo con el menor número de agresiones recibidas por periodistas y con los avances de los medios de comunicación en el derecho a preservar sus fuentes.
Sin embargo, RSF señala -en el informe más detallado sobre nuestro país- que la situación continúa "sin ser satisfactoria", y menciona problemas en las provincias de San Luis, Córdoba, Neuquén y Tierra del Fuego, donde las autoridades locales usaron amenazas y distribuyeron sin equidad la publicidad estatal, tratando de manipular la información. Por lo demás, la organización señala su inquietud por la relación restringida y tensa que el presidente, Néstor Kirchner, mantiene con algunos de los más importantes medios de comunicación.
Por su parte, la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) analizó los problemas en el continente y llegó a parecidas conclusiones, demostrativas de que la función de los medios de comunicación y expresión de las sociedades en buena parte del mundo se desarrolla frente a constantes desafíos a la libertad de prensa. Respecto de la Argentina, la SIP ha señalado, además de la arbitraria asignación de publicidad oficial, la ausencia de una ley de radiodifusión que sustituya la dictada por la última dictadura, la cual ha sido "parchada" de acuerdo con las conveniencias de los gobiernos sucesivos. Además de objetar referencias peyorativas y recelos del Gobierno nacional contra el periodismo independiente, la organización interamericana señala que el presidente Kirchner no realiza conferencias de prensa, lo cual impide garantizar la veracidad informativa, además de perturbar la difusión adecuada de los actos de gobierno. En el mismo orden, se advierte que continúa sin concretarse la ley de acceso a la información pública, en cuyo bloqueo parlamentario -mediante repetidos retoques al proyecto- gravita decisivamente el oficialismo.
Ninguna de las dos organizaciones internacionales señala, por cierto, que en nuestro país esté vedada la libertad de prensa, como en ciertas épocas del pasado; coinciden, sin embargo, en que su ejercicio suele ser dificultoso por la predisposición de los poderes públicos a impedir la transparencia de sus actos y por el desapego de no pocos funcionarios a los valores de la democracia.
En la escala cualitativa de Reporteros sin Fronteras puede observarse que no son los países más poderosos del planeta los modelos de respeto por los derechos de información y de opinión de la sociedad libre.
El orden de calificaciones máximas lo encabeza Dinamarca, y la siguen Finlandia, Irlanda, Islandia, Noruega, los Países Bajos, Suiza, Eslovaquia, República Checa y Eslovenia, desde 0,5 a 1 punto. La Argentina está calificada con 13,67. Los regímenes autoritarios, donde todo intento de libertad es una utopía, rozan la puntuación máxima de 100, y entre ellos tan solo figura un país latinoamericano: Cuba. Allí, desde la última oleada de represión -en marzo de 2003- 26 periodistas independientes están encarcelados con penas desde 18 años, acusados de subversión contra la verdad oficial.
La mera observación de la escala de valores de RSF permite corroborar que el grado de libertad de prensa imperante en una sociedad es también un testimonio irrefutable de calidad democrática y desarrollo humano, coincidente con otros informes cualitativos sobre gestión política que casi nunca concuerdan con los grandes poderíos económicos y militares.
Sin embargo, RSF señala -en el informe más detallado sobre nuestro país- que la situación continúa "sin ser satisfactoria", y menciona problemas en las provincias de San Luis, Córdoba, Neuquén y Tierra del Fuego, donde las autoridades locales usaron amenazas y distribuyeron sin equidad la publicidad estatal, tratando de manipular la información. Por lo demás, la organización señala su inquietud por la relación restringida y tensa que el presidente, Néstor Kirchner, mantiene con algunos de los más importantes medios de comunicación.
Por su parte, la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) analizó los problemas en el continente y llegó a parecidas conclusiones, demostrativas de que la función de los medios de comunicación y expresión de las sociedades en buena parte del mundo se desarrolla frente a constantes desafíos a la libertad de prensa. Respecto de la Argentina, la SIP ha señalado, además de la arbitraria asignación de publicidad oficial, la ausencia de una ley de radiodifusión que sustituya la dictada por la última dictadura, la cual ha sido "parchada" de acuerdo con las conveniencias de los gobiernos sucesivos. Además de objetar referencias peyorativas y recelos del Gobierno nacional contra el periodismo independiente, la organización interamericana señala que el presidente Kirchner no realiza conferencias de prensa, lo cual impide garantizar la veracidad informativa, además de perturbar la difusión adecuada de los actos de gobierno. En el mismo orden, se advierte que continúa sin concretarse la ley de acceso a la información pública, en cuyo bloqueo parlamentario -mediante repetidos retoques al proyecto- gravita decisivamente el oficialismo.
Ninguna de las dos organizaciones internacionales señala, por cierto, que en nuestro país esté vedada la libertad de prensa, como en ciertas épocas del pasado; coinciden, sin embargo, en que su ejercicio suele ser dificultoso por la predisposición de los poderes públicos a impedir la transparencia de sus actos y por el desapego de no pocos funcionarios a los valores de la democracia.
En la escala cualitativa de Reporteros sin Fronteras puede observarse que no son los países más poderosos del planeta los modelos de respeto por los derechos de información y de opinión de la sociedad libre.
El orden de calificaciones máximas lo encabeza Dinamarca, y la siguen Finlandia, Irlanda, Islandia, Noruega, los Países Bajos, Suiza, Eslovaquia, República Checa y Eslovenia, desde 0,5 a 1 punto. La Argentina está calificada con 13,67. Los regímenes autoritarios, donde todo intento de libertad es una utopía, rozan la puntuación máxima de 100, y entre ellos tan solo figura un país latinoamericano: Cuba. Allí, desde la última oleada de represión -en marzo de 2003- 26 periodistas independientes están encarcelados con penas desde 18 años, acusados de subversión contra la verdad oficial.
La mera observación de la escala de valores de RSF permite corroborar que el grado de libertad de prensa imperante en una sociedad es también un testimonio irrefutable de calidad democrática y desarrollo humano, coincidente con otros informes cualitativos sobre gestión política que casi nunca concuerdan con los grandes poderíos económicos y militares.







